EE.UU. construye una valla de cemento para aislar a un barrio de la violencia sectaria
Los suníes se oponen a levantar muros para parar la guerra de Irak
El líder Al Dulaimi considera que ésta no es la forma de la que quieren vivir en la ciudad de Bagdad
Los suníes de Bagdad no quieren vivir en una cárcel gigante. No aceptan la idea del Ejército norteamericano de levantar muros en torno a sus comunidades para detener la guerra civil. Quizás eso les proteja de los ataques de los chiíes, pero no esa la manera en la que quieren vivir. Al menos eso es lo que dijo ayer el líder del principal bloque suní del Parlamento, Adnan al Dulaimi. En concreto Al Dulaimi se refería al muro que EE.UU. está construyendo en el barrio suní de Al Adhamiya. Una barrera de cemento de más de 3,6 metros de altura y 5 kilómetros de longitud con el que pretende dividir un vecindario suní de los chiíes que lo rodean. Sólo se podrá pasar a través de puestos de control vigilados por las fuerzas estadounidenses y el Ejército iraquí. Los trabajos empezaron el pasado día 10 y se espera que estén concluidos antes de final de abril. Un intento un tanto desesperado de detener la violencia sectaria que está destrozando la capital y vaciando barrios enteros. El barrio de DouraEl de Adhamiya no es el único proyecto de vallar una ciudad que ya está llena de las barricadas que levantan los propios bagdadíes para defenderse de los ataques suicidas. En el suroeste de Bagdad, en el barrio de Doura, se está empezando a levantar al menos otros dos muros. Doura es una de las áreas más conflictivas de la capital, un punto de choque entre chiíes y suníes. Paisaje desolador Conducir por este barrio es atravesar una sucesión de casas fantasma, abandonadas, fachadas acribilladas a balazos y otras que se han venido abajo. En la comisaría de policía se ven las huellas del ataque suicida que hace un mes casi la tira abajo. Cincuenta personas murieron en aquel atentado.En los últimos días hemos visitado algunas partes de este muro, con el que las fuerzas norteamericanas pretenden tomar una zona que fue abandonada tras oleadas de ataques y crear un área de confianza a la que vuelvan los residentes. Lo llaman «zona de aislamiento». Quieren construir dentro de él una escuela y otras infraestructuras para hacer que funcione. De momento ese muro no tiene más de medio metro de altura y sólo sirve para que no pasen los coches. Y los propios estadounidenses a cargo de levantarlo se muestran escépticos. «Esto no va a funcionar. No va a parar los ataques. Pero bueno, es algo nuevo y hay que intentar algo nuevo porque lo que hemos hecho hasta ahora no está funcionando», dice un teniente destacado en la zona que prefiere no ser citado por su nombre, dado lo delicado de sus comentarios. Para Al Qaida, el muro supone el «fracaso» de plan de seguridad, según afirma en su web. Aquí, en el suroeste de la capital, donde nos encontramos, los ataques entre uno y otro bando siguen produciéndose a diario. Tiroteos, ataques, secuestros, en definitiva una dinámica que en nada hace pensar en un final. Hace unas pocas horas apareció otro cuerpo más con las manos atadas y un tiro en la cabeza. Otro más. «Esto no va a funcionar, no va a parar los ataques. Pero es nuevo y hay que intentar algo nuevo» MICHAEL STANFORD Teniente del ejército de EE.UU.