En un debate con los otros aspirantes demócratas a la Casa Blanca
Hillary Clinton emula a Zapatero y promete salir de Irak si gana
El ex jefe de la CIA denuncia que la invasión se efectuó sin que antes hubiera un debate serio

El debate entre los candidatos demócratas a la presidencia de EE. UU. no arrojó ningún favorito
Quien se mueve no sale en la foto. Con esta premisa se celebró el jueves en la Universidad de Carolina del Sur el primer debate televisado entre los candidatos demócratas a las presidenciales del 2008 en EE. UU. Retransmitido por la cadena NBC y con una duración de 90 minutos, tan sólo el fracaso de la guerra de Irak y la necesidad de retirar las tropas de Bagdad lograron poner pasión a las intervenciones. Con la presencia de los tres favoritos, Hillary Clinton, Barack Obama y John Edwards, además de Dennis Kucinich, el ex gobernador de Alaska, Mike Gravel; el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, y los senadores Joseph Biden (Delaware) y Cristopher Dodd, de Connecticut. Los ocho políticos, que dejaron a un lado sus diferencias internas, prefirieron enfilar sus flechas hacia la Administración Bush tras la amenaza de éste de vetar una nueva ley del Congreso que permita el regreso de los soldados estadounidenses. «Si él no lo hace, yo los sacaré de ahí en cuanto sea presidente », amenazó ante los focos Hillary Clinton, quien, tras no mostrar arrepentimiento por haber aprobado la invasión, recibía una reprimenda pública de su compañero John Edwars. «Si lo que hizo fue correcto o no, quedará entre ella y su conciencia», aseguró el senador el mismo día que George Tenet, ex director de la CIA, acusó al Congreso de no haber mantenido un debate serio antes de la ocupación de Irak. El enfrentamiento, que supuso una de las pocas emociones entre tantas buenas palabras, caldeó algo el ambiente. El presentador, Brian Williams, trató temas como la legalidad del aborto, la mejora de la seguridad social y el control de armas. «Que levanten la mano los que ahora mismo tengan una pistola en su casa», espetó. Clinton, Obama y Edwards reconocieron que no tienen licencia. Los candidatos sólo pasaron verdaderos apuros cuando se enfrentaron a la audiencia que intervino a través de mensajes electrónicos. El público consiguió que Edwards reconociera que se gasta una media de 400 dólares cada vez que se corta el pelo. «Aunque fui muy pobre de niño», matizó.