Asegura que su viaje no les cuesta nada a los contribuyentes y desdice a sus asesores
Sarkozy dice que no tiene por qué ocultar el regalo de un millonario
Royal y Hollande se querellarán contra dos periodistas por vulnerar su vida privada y honor Último c

Sarkozy en Malta con una camiseta del departamento de policía de Nueva York
Con camiseta de la policía de Nueva York y pantalón corto amarillo, Nicolas Sarkozy interrumpió su sesión de footing en Malta para dejar claro que no tiene «intención de pedir excusas, mentir u ocultarse». Tres días después de ser elegido presidente de la República y comprometerse a no defraudar a «la Francia que sufre», le llueven las críticas por sus suntuosas vacaciones en un yate, propiedad del millonario Vincent Bolloré. Sarkozy quería zanjar la polémica y afirmó que la escapada «no le ha costado un céntimo a los contribuyentes». Es el propietario del yate Paloma y del avión privado que ha utilizado, su amigo Bolloré, quien corre con los gastos. «Hace 20 años que me invita y 20 años que rehúso. No veo dónde está el problema», dijo Sarkozy enfatizando que el potentado «nunca ha trabajado para el Estado» y que su deseo «para la economía francesa es que haya «muchos Bolloré». Desdice así a sus asesores, que el día anterior afirmaron que lo pagaba todo de su bolsillo. La lujosa escapada de la familia Sarkozy estuvo precedida por una noche en el Fouquet's (8.500 euros) tras una cena en el palacio a cuenta del propietario, Dominique Desseigne. Acudieron grandes fortunas como Martin Bouygues, Bolloré y representantes de la cultura anteriores al mayo del 68. «Arrogancia e incluso insulto», «vacaciones esponsorizadas», «vacaciones de millonario», «un provocador gusto por el dinero»¿ son algunos de los comentarios que la escala maltesa de Sarkozy, quien hizo campaña como «candidato del pueblo» y defensor de «la Francia que se levanta temprano», ha provocado en la izquierda. El malestar de un sector de la extrema izquierda empieza a radicalizarse. Una asamblea de 800 estudiantes votó ayer ir a la huelga y bloquear la facultad Tolbiac de la Sorbona de París en protesta por las propuestas educativas de Sarkozy. Mientras, los disturbios en la calle empiezan a remitir. La dureza de las sentencias a los primeros detenidos -dos meses de cárcel por quemar una papelera- ha ayudado a la fuerte presencia policial. El ministro del Interior acusó ayer a la extrema izquierda de alentar la violencia. En contra del plan inicial, Sarkozy vuelve hoy a la actividad y compartirá acto con Jacques Chirac en la conmemoración de la abolición de la esclavitud. El presidente electo aseguró haber recibido llamadas de dirigentes de todo el mundo para felicitarlo, incluidos dos humoristas que se han hecho pasar por el primer ministro canadiense para proponerle un ágape con George W. Bush para hacer «una cena de idiotas». En el Partido Socialista no están para bromas. La derrotada Ségolène Royal y el líder del partido y padre de sus hijos, François Hollande, se querellarán contra dos periodistas que en un libro evocan una crisis conyugal. La querella, por «atentado a la intimidad de su vida privada y su honor», no impedirá que La mujer fatal llegue mañana a las librerías con muchas maldades sobre la pareja. A Ségolène la hacen amante del filósofo Bernard-Henri Lèvi. Royal le habría dicho a Hollande antes de las primarias socialistas: «Si vas a buscar a Jospin [ex primer ministro) para que me cierre el paso, no volverás a ver a tus hijos».