Ayer dimitió como líder laborista y el 27 de junio lo hará como primer ministro británico
Blair dice al despedirse que sobre Irak hizo «lo que creía correcto»
«Diez años han sido suficientemente largos para el país y para mí» afirmó en Sedgefield
Tony Blair anunció ayer su dimisión como líder del Partido Laborista británico y que renunciará al cargo de primer ministro en 48 días, en concreto el 27 de junio. Tras diez años y cinco semanas en el poder, Blair ha decidido que sea la historia la que juzgue a partir de ahora su gestión como estadista. Se abre ahora un período de siete semanas de campaña interna en el laborismo para la elección de su sucesor, que sin necesidad de recurrir a las cábalas ya se sabe que con toda probabilidad será Gordon Brown, el actual ministro de Finanzas. Como en todo lo que hace Blair, hubo intención en la elección de la circunscripción de Sedgefield, condado de Durham, para anunciar su esperada fecha de salida, en concreto en la sede laborista Trimdon. «Diez años en el poder han sido suficientemente largos para el país y para mí», dijo. Frente a unos 250 activistas de su partido recordó que fue allí donde comenzó su carrera política hace más de treinta años. Con un fondo rojo con el eslogan «Nuevo Laborismo, Nueva Gran Bretaña», Blair echó mano de su retórica intimista y emotiva, del experto manipulador de masas que es, para hacer balance de lo que ha sido su década en el poder. Quizás el momento más sincero fue cuando detuvo su discurso y tras unos segundos dijo a los asistentes: «Independientemente de que juzguéis mis actos como logros o derrotas, os pido que aceptéis una cosa, con la mano en el corazón, hice lo que creía que era lo correcto». Prescoot también se va El que fue el líder laborista más exitoso del siglo pasado con tres legislaciones como premier, se vio obligado a hablar de Irak, uno de los puntos más negativos de su gobierno. «Decidí que debíamos de estar hombro con hombro con nuestros viejos aliados [en la lucha contra el terrorismo internacional], y lo hice así con ese objetivo, hice lo que pensé que era mejor para el país». Blair estuvo acompañado por su mujer Cherie y su director de campaña, John Burton. El viceprimer ministro, John Prescott, también anunció que dimitirá para dar paso a un renovado equipo gestor.Pero a medida que la imagen del Blair primer ministro se va diluyendo, cobra fuerza la del Brown premier. A pesar de que éste no esperará ningún otro candidato a nivel ministerial al cargo de líder del partido, puede verse obligado a luchar contra la candidatura presentada por dos parlamentarios de la izquierda laborista, John McDonnell y Michael Meacher. El Partido Liberal Demócrata ha presentado una moción parlamentaria en la que se exige a la reina Isabel II que disuelva el Parlamento y convoque elecciones generales anticipadas. La carrera para suceder a Tony Blair al frente del laborismo y el Gobierno británicos arrancó hoy, después de que éste fijase el 27 de junio como la fecha de su dimisión, y, aunque aún no ha hecho pública su candidatura, Gordon Brown parte como claro favorito. Los dos únicos políticos que se han atrevido a retar al poderoso ministro de Finanzas, dos diputados del ala izquierda del laborismo, aplazaron hoy hasta el lunes la decisión definitiva sobre quien de ellos concurrirá a las elecciones internas del partido.