| Crónica | El pos Downing Street de los Blair |
Una década de retratos satíricos del premier; del cervatillo Bambi a perrillo faldero Una fundación y discursos
De Bambi a párroco de provincias o perrillo faldero, dibujantes y humoristas británicos han tratado durante la última década de capturar la esencia de Tony Blair, a quien han visto transformarse de joven diputado entusiasta en gobernante mesiánico. Cuando se convirtió en líder laborista, en 1994, maestros de la sátira como Steve Bell, dibujante del periódico «The Guardian», le caracterizaron como el cervatillo Bambi, pero esos ojos grandes e ingenuos no reflejaban el animal político que Blair llevaba dentro. Tras varios intentos, Bell encontró ese mismo año el rasgo físico que, en su opinión, transmitía la dualidad de su carácter, ese toque campechano con una vena un tanto autoritaria. «Fue en el congreso laborista de octubre de 1994, cuando, al verle en un monitor de televisión, me percaté de que Blair tenía los ojos distintos, el izquierdo enfadado y el derecho más sonriente», explicó. Esa pupila izquierda con un destello «casi psicópata» le recordó al artista «la mirada maníaca de (la ex primera ministra conservadora Margaret) Thatcher», y esa conexión entre ambos, que también se dio en la realidad, proporcionó a Bell la caricatura que buscaba. Otros dibujantes, como Dave Brown y Tim Sanders en «The Independent», han explotado otras características físicas del primer ministro, como sus orejas de soplillo y su prominente dentadura, así como ese punto de esquizofrenia reflejado en su mirada. Para Anita O'Brien, directora de «The Cartoon Museum» de Londres, la representación gráfica de Blair se recrudeció en vísperas de la guerra contra Irak, cuando el jefe del Gobierno «empezó a aparecer como perrillo faldero del hombre más poderoso del planeta», el presidente estadounidense, George W. Bush. Los dibujantes también han disfrutado plasmando la tortuosa relación entre el primer ministro y su titular de Finanzas, Gordon Brown -retratado por Charles Griffin, de «The Daily Express», como la hermanastra fea de Cenicienta-, y su sintonía con políticos de derechas, como Thatcher, José María Aznar o Silvio Berlusconi, y empresarios como el conocido Rupert Murdoch. El primer ministro Tony Blair, que anunció este jueves que dejará el gobierno el 27 de junio, no ha adelantado sus planes para el futuro, pero las especulaciones sobre lo que le espera incluyen desde una millonaria carrera como conferenciante hasta presidente de la Unión Europea. El primer ministro creará una Fundación Blair, similar a la fundada por el ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton en Nueva York, asegura un diario, mientras que otro apuesta que Blair aspirará a obtener la presidencia de la Unión Europea dentro de dos años. De todas las versiones que corren sobre su futuro, la más atractiva desde el punto de vista monetario apunta a que el líder laborista, cuyo don de la elocuencia es irrefutable, obtendrá millones de dólares pronunciando discursos, como lo hicieron otros ex gobernantes, entre ellos la ex premier conservadora Margaret Thatcher y Bill Clinton. Además, Blair -quien cumplió el domingo 54 años, de los cuales 10 al mando de Gran Bretaña- podría obtener unos ocho millones de libras (12 millones de euros) por la venta de sus memorias, vaticina la prensa británica. Otros diarios ven además a Blair muy bien en el papel de embajador itinerante en Oriente Medio por cuenta del presidente estadounidense George W. Bush. En cambio, el futuro de Cherie Blair, de 52 años, es menos incierto, ya que continuará en su bufete de abogada, en Londres. Cherie está ocupada supervisando las renovaciones -construcción de una terraza e instalación de paneles solares y de un circuito cerrado de TV- de su lujosa residencia en Connaught Square, un exclusivo barrio del oeste de Londres, donde se mudará la pareja en julio próximo, según la BBC. Los Blair compraron esa casa en 2004 por unos 3,64 millones de libras (unos 6,5 millones de euros).