| Análisis | Los editoriales de Atwan |
La autocrítica como amenaza
«Muchos de mis lectores me malinterpretaron cuando, hace dos meses, escribí sobre los enfrentamientos de entonces entre milicianos de Hamás y Al Fatah, y dije que me avergonzaba de ser palestino». Abdelbari Atwan es el director de un seguidísimo diario panárabe, Al Quds al Arabi, que se edita en Londres. Fue a él, la noche del 11 de marzo del 2004, a quien los presuntos miembros de unas nuevas brigadas, Al Masri, enviaron un texto reivindicando los atentados de Madrid. Atwan me contó que había dejado a alguien de guardia aquel día en la redacción, porque reconocía el modo de actuar de Al Qaida. Ahora, Al Masri amenaza con atentar en la Francia de Sarkozy. Como hicieron en Londres hace dos años. Nacido en un campo de refugiados de la franja de Gaza, Atwan es un histórico de Al Fatah. De un discurso radical, a veces «dietrólogo», como denominan los italianos a los partidarios de las teorías de la conspiración, Atwan es un hueso duro de roer en las discusiones sobre Oriente Medio. Pero, a diferencia de muchos, él acaba reconociendo los valores de un buen argumento. «Tenemos que admitir que hemos fracasado en la tarea de la convivencia. Hemos fallado en construir instituciones estatales, desarrollar mecanismos de gobierno, consolidar nuestra infantil democracia, adoptar un diálogo racional como método para dirimir disputas; evitar recurrir siempre a la fuerza. Siempre he dicho que lo mejor era desmantelar la Autoridad Palestina. Siempre he defendido que carece de legitimidad porque representa una entidad bajo ocupación». Es una opinión que comparten millones de palestinos. Quienes combaten entre ellos le ahorran al primer ministro israelí el esfuerzo. Le ayudan de paso a superar su profunda crisis política. «¿Puede existir gente más simple y atolondrada?». Los editoriales de Atwan suelen ser fundamentales, como éste. Lo normal es encontrar en los diarios israelíes una profusión de artículos de autocrítica de su política y de sus políticos,obedeciendo al dicho: «Por cada dos judíos, tres opiniones», pero no es tan frecuente hallarla en las publicaciones árabes. Quienes la ejercen son los grandes profesionales, a riesgo de su integridad. Como Atwan, el palestino amenazado de muerte por Hamás después de sus últimos artículos.