Diario de León
Publicado por
ENRIQUE VÁZQUEZ
León

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LAS EMPRESAS de sondeos que previeron con una exactitud ejemplar lo sucedido en las presidenciales en Francia y, con menos precisión pero notable aproximación, el resultado de la primera vuelta de las legislativas, naufragaron por completo con el desenlace de la segunda: la marea 'sarkozista' fue fuertemente corregida a la baja y la oposición levantó cabeza, salvó algo más que los muebles y repuso un poco las cosas en su sitio. De hecho, la mayoría conservadora (UMP más asociados) ha perdido unos treinta escaños y las izquierdas (PSF más allegados) ganan unos cuarenta, comunistas incluidos. Con algún apoyo ecologista o de terceros, los comunistas tendrán su anhelado grupo parlamentario propio. Algunas figuras de gran relieve, como el 'número dos' del gobierno Alain Juppé, o la estrella ascendente del 'sarkozismo neolib', Arko Klasferd, perdieron su escaño en la segunda vuelta.Lo más notable es que casi todo se debe a la decisión de los centristas del MoDem (Movimiento Demócrata, de François Bayrou) que votaron en su gran mayoría por los socialistas -y no por la UMP- en las circunscripciones donde se registraba el 'ballottage' (dos candidatos sin mayoría que concurren a la votación decisiva). El MoDem fue tercero en muchísimos casos en la primera ronda (en la que más de un centenar de conservadores habían obtenido ya el acta) y dos de cada tres de sus votantes optaron por candidatos socialistas. Esto significa que la sensibilidad centrista de nuevo cuño (la antigua, el llamado Nuevo Centro, lo que queda de la UDF de Bayrou, se pasó en bloque a la mayoría presidencial) es algo más progresista de lo previsto o, más probablemente, que ha apreciado la política de mano tendida que Ségolêne Royal, candidata socialista, mantuvo siempre aunque no se atrevió, hostilizada por los dinosaurios del PSF, a ofrecer a Bayrou la jefatura del gobierno de haber sido elegida presidenta.La UMP, pues, ganó de nuevo, con mucha menos participación y constatando que, esta vez, la desmovilización (39 por ciento de abstención) le perjudicó más que a la izquierda. Si se añade que su abultado número de escaños es hijo de la ultramayoritaria ley electoral, no de los porcentajes, se concluye que el escenario no será el de un cómodo paseo para la naciente revolución conservadora de Sarkozy..

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