Desactivaron un coche bomba con cilindros de gas, clavos y unos sesenta litros de combustible
La policía londinense evita una masacre en el centro de la capital
Gordon Brown afirma que el país está ante una «continua y seria amenaza terrorista»
Los londinenses despertaban ayer con la preocupante noticia de que sus cuerpos de seguridad habían desbaratado lo que podía haber sido el mayor atentado terrorista de su historia. La policía lograba desactivar pasadas las 2 de la madrugada, en la calle Haymark, en Picadilly Circus, un coche bomba en cuyo interior se encontraron 60 litros de gasolina en grandes recipientes, cilindros de gas y una enorme cantidad de clavos como metralla. . Los agentes fueron avisados por sanitarios de una ambulancia que había sido llamada a eso de la 1 de la madrugada a la discoteca del West End Tiger Tiger para atender a una persona y que vieron cómo salía humo del interior de un Mercedes plateado -la policía confirmó que se trataba de vapores-, que estaba aparcado a las puertas del establecimiento. Con anterioridad el conductor del vehículo había chocado contra unos cubos de basura al aparcar y tras ello se alejó del lugar con cierta premura, según indicaron los testigos. Detonada por móvil Era la noche de las mujeres en la discoteca y aunque su capacidad es para 1.700 personas, ayer sólo había unas 650. Inmediatamente se acordonó la zona y los artificieros de Scotland Yard lograron desactivar la carga con un dispositivo de control remoto y una explosión controlada. Según el canal británico Sky News, los terroristas iban a usar un teléfono móvil para detonar la bomba. El jefe de la lucha antiterrorista de Scotland Yard, Peter Clarke, confirmó que «habría causado un considerable número de víctimas». El propio primer ministro británico, Gordon Brown, que recibe este coche bomba como la tarjeta de bienvenida de los terroristas a su nuevo cargo, indicó que «es una muestra evidente de que hacemos frente a una continua y seria amenaza terrorista», y agregó que «los ciudadanos deben de estar en alerta en todo momento». Como consecuencia la ciudad volvió a vivir ayer una jornada de caos, ya que la policía acordonó zonas de gran afluencia turística de la capital como la Torre de Londres y el Parlamento, en previsión de que el coche bomba de Picadilly Circus fuera uno de varios vehículos colocados para hacerlos explosionar al unísono como ocurriera en los atentados en el metro del 7 de julio del 2005 en los que murieron 54 personas. Por la tarde, la policía londinense cerró las calles de Parke Lane y Fleet Street, transitadas arterias del centro para examinar con un robot dos vehículos sospechosos y proceder a su explosión controlada.