La explosión de cuatro camiones bomba arroja ya 200 muertos y 375 heridos en la zona kurda
Los ataques de Sinjar son los más graves desde la caída de Sadam
La Casa Blanca califica de «bárbaros» los atentados y afirma que seguirá su misión en Irak La ú

Los suicidas utilizaron camiones cisterna con bombas para los ataques
Al menos 250 personas murieron y otras 375 resultaron heridas en los atentados perpetrados ayer con camiones bomba contra una minoría religiosa del norte de Irak, según un último saldo de los ataques, los más sangrientos desde la caída de Sadam Huseín en 2003. Un balance anterior señaló al menos 200 muertos y otros tantos heridos, según Dajil Qassim Hassun, alcalde de Sinjar, la ciudad del norte de la provincia de Nínive donde tuvieron lugar el martes los atentados en dos zonas habitadas por la secta preislámica de los yazidis. Un médico provincial, que se identificó como Mohammed Waadala, precisó posteriormente que 375 heridos fueron trasladados a siete hospitales. El alcalde de Sinjar, a 110 kilómetros al oeste de Mosul, la capital de la provincia, advirtió que el balance podría aumentar en las próximas horas debido a las posibles víctimas aún bajo los escombros. Según responsables locales y militares iraquíes, fueron cuatro los camiones bomba que explotaron en los poblados de al Jataniya y al Adnaniya, esencialmente habitados por yazidis. Condena internacional El embajador de Estados Unidos en Bagdad, Ryan Crocker, y el comandante de las fuerzas estadounidenses en Irak, el general David Petraeus, condenaron, después de la Casa Blanca, esos atentados, que calificaron de «bárbaros» y declararon su determinación a proseguir su misión en Irak. El presidente iraquí, Jalal Talabani, que es kurdo, afirmó que los yazidis, que también son kurdos, son víctimas de una «guerra de exterminio lanzada por los terroristas y los takfiris -extremistas-» contra la población iraquí. El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, que debe hacer frente a una grave crisis política debido a las diferencias entre los suníes y los chiíes de su gobierno, denunció el «crimen innoble», ordenó una investigación y afirmó que los atentados no impedirán «la continuación del proceso político». Para la Liga Arabe, «la reconciliación nacional es el mejor medio para salir de la espiral de violencia». La comunidad yazidi es una minoría kurda de medio millón de personas instalada en el norte de Irak que cuenta sólo con tres diputados de los 275 del Parlamento iraquí. Esta secta respeta a los profetas bíblicos y coránicos, especialmente a Abraham, aunque focaliza su devoción en el arcángel Malak Taus, conocido por otras religiones como Satanás, algo que ha fomentado el prejuicio popular de que los yazidis adoran al demonio. Los yazidis trataron de permanecer al margen de los conflictos sectarios en Irak, pero en los últimos tiempos empeoraron sus relaciones con las suníes.