El presidente anunció la salida de cinco de las veinte brigadas para antes de julio del 2008
Bush deja abiertas las decisiones difíciles sobre Irak para su sucesor
En enero del 2009 tomará posesión el nuevo presidente que deberá solventar el problema creado

Los manifestantes anti-guerra detienen simbólicamente a Bush durante su discurso a la nación
El presidente de EEUU, George W. Bush, dejará para su sucesor las decisiones difíciles de cómo y cuándo retirar a números significativos de soldados de Irak, y si su país mantendrá allí una presencia militar a largo plazo. Bush, que dejará la presidencia en 16 meses, anunció ayer, en un discurso en horario de máxima audiencia, la salida de cinco de las veinte brigadas de combate en el país árabe hasta julio de 2008. En la actualidad hay 168.000 soldados en Irak, unos 8.000 más de los que EEUU utilizó cuando invadió Irak en marzo de 2003 para derrocar a Saddam Hussein. En total, se retirarán unos 21.500 efectivos de combate y no está claro si con ellos volverán unos 8.500 militares que les dan apoyo logístico. Así, en julio habrá en Irak aproximadamente el mismo número de soldados que en enero de 2007. Con ello, Bush habrá logrado aguantar toda la presión de los sondeos, que desde hace más de un año apuntaban a que la mayoría de los estadounidenses quiere una salida rápida de Irak. También habrá resistido a un Congreso hostil dominado por los demócratas, que arrasaron en los comicios legislativos de noviembre de 2006 con la promesa de acabar con la guerra. De ahora en adelante Bush podrá decir que está retirando tropas, con lo que ha debilitado los argumentos del partido de la oposición, según Richard Haass, quien fue el asesor principal del ex secretario de Estado Colin Powell. «La administración probablemente se ha conseguido 16 meses más de algo parecido al status quo», dijo Haass. En enero de 2009 tomará posesión el nuevo presidente de Estados Unidos, al que le tocará tomar las decisiones trascendentales sobre una guerra que inició su antecesor. Así lo reconoció un alto funcionario de la Casa Blanca que no quiso ser identificado. «Quien quiera que sea elegido en 2008 como nuevo presidente va a tener que evaluar nuestra presencia en Irak y cómo afectará nuestra seguridad nacional», dijo. El propio Bush, en su discurso, señaló que el éxito del Gobierno iraquí depende del «compromiso político, económico y de seguridad de Estados Unidos, más allá de mi presidencia». El presidente mencionó que los líderes iraquíes han pedido una «relación duradera» con Estados Unidos».