El Ejecutivo «en absoluto» cree que la imagen de Don Juan Carlos se haya visto afectada | Crónica | El «Waterloo ideológico» |
El Gobierno insta a Cháveza «pasar página» tras el incidente con el Rey El «amigo» Fidel Castro
El PP no quiere dejar pasar el tema y en la próxima sesión de control le dedicará varias preguntas El líder cubano den

Una anciana cubana lee en Gramma las reflexiones de Fidel
El Gobierno quiere «pasar página» del incidente que enfrentó al Rey y José Luis Rodríguez Zapatero con Hugo Chávez en la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile, e invitó al presidente de Venezuela a seguir el mismo camino. El Ejecutivo cree, además, que el gesto de don Juan Carlos al exigir que se callara al gobernante latinoamericano «en absoluto» ha afectado a la imagen del monarca en la comunidad latinoamericana. Borrón y cuenta nueva. El Gobierno pretende dar por superada cuanto antes la crisis en las relaciones con Venezuela tras el rifirafe del pasado sábado en la reunión de la capital chilena. El Ejecutivo ya señaló que de lo que se trata ahora es de «mirar hacia delante con espíritu constructivo» porque esa alternativa es la «mejor» para los intereses de los dos países, los emigrantes, las instituciones y las empresas españolas. El Ejecutivo ha optado por la estrategia de no comentar las continuas diatribas del gobernante latinoamericano contra el Rey y contra España porque considera que la fórmula para no avivar el conflicto es la discreción y el trabajo diplomático «callado». Tiempo a favor Fuentes gubernamentales indicaron que la diplomacia española «está trabajando sin parar» para cerrar la crisis bilateral y consideraron que «el tiempo juega a favor» de una solución que satisfaga a todas las partes. Estas fuentes subrayaron que en las últimas horas Chávez «ha bajado el tono» de sus comentarios hacia España y el jefe del Estado, un indicio, en su opinión, de que las gestiones diplomáticas han surtido efecto. El Gobierno, además, está molesto, como ya se ha encargado de evidenciar Rodríguez Zapatero, por el comportamiento del PP en esta crisis. Las fuentes consultadas indicaron que la retirada del embajador, solicitada por el partido opositor, hubiera «agravado la situación» y «no hubiera conducido a nada». El PP, sin embargo, no está dispuesto a conceder una tregua al Gobierno en este conflicto diplomático y dedicará buena parte de sus preguntas en la sesión de control de la próxima semana a Fernández de la Vega y al ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, a propósito del incidente con Chávez. El secretario general de los populares, Ángel Acebes, y su portavoz en el Congreso, Eduardo Zaplana, capitanearán el interrogatorio, en el que también incluirán referencias a las relaciones con Marruecos tras la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla. El líder cubano, Fidel Castro, denuncia en sus últimas «reflexiones» que el discurso «adicional, invertebrado e inoportuno» de Zapatero en la Cumbre Iberoamericana y la «orden abrupta» del Rey a Hugo Chávez «aportaron pruebas irrebatibles de las conductas y los métodos genocidas del Imperio». Castro dedica de nuevo a la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile otro artículo de su serie «reflexiones», titulado «Waterloo ideológico» -remitido a Efe por la Embajada de Cuba en Madrid-, al que seguirá, según anuncia el presidente cubano, un tercero sobre este tema que, según afirma, ya ha escrito pero que aún no ha hecho público. «Vino la Cumbre Iberoamericana y allí ardió Troya», asegura Castro, quien afirma que la intervención del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en respuesta al presidente venezolano, Hugo Chávez, y «su defensa de Aznar» constituyen un «discurso adicional, invertebrado e inoportuno». Por contra, Castro califica de «dignísima» la respuesta de Chávez a la «orden abrupta del Rey de España» y asegura que el líder venezolano «ni siquiera pudo oír con precisión» lo que dijo Don Juan Carlos cuando le espetó «por qué no te callas». El presidente cubano recalca que ambas intervenciones -del Rey y Zapatero- «aportaron pruebas irrebatibles de las conductas y los métodos genocidas del Imperio, sus cómplices, y las anestesiadas víctimas del Tercer Mundo», y añade que «en aquél ambiente tenso brilló la inteligencia y la capacidad dialéctica de Chávez». Castro reitera sus críticas contra el ex presidente del Gobierno José María Aznar, al expresar que, inicialmente, su idea para este nuevo artículo era la de «obligar a determinados personajes a confesar la verdad sobre los planes de guerra de la OTAN». «Emplazaba directamente al señor Aznar y presionaba a líderes norteamericanos para que admitieran abiertamente su responsabilidad en las guerras del Imperio. Mostraba pruebas documentadas, algunas inéditas», prosigue Castro. Además, Castro ironiza sobre «el alma celestina» de Aznar al recordar la conversación que Chávez y Aznar mantuvieron en 1999 en Caracas. En esta charla, según indicó Chávez en la Cumbre Iberoamericana, el entonces jefe del Ejecutivo español le invitó a incorporarse al «club» del primer mundo, y cuando él le preguntó que opinaba de países pobres como Haití, Centroamérica o África, Aznar le respondió: «esos se jodieron»(sic). «Conozco bien al líder bolivariano: jamás olvida las frases que directamente escucha de sus interlocutores», señala Castro.