Demócratas y republicanos se preparan para competir a golpe de talonario en el supermartes | Perfil | La ganadora de New Hampshire |

El futuro de los candidatos pasa porlo que suceda en Carolina del Sur Hillary también sabe llorar

El estado se muestra clave para conocer las posibilidades de unos y otros antes de que se inicie febrero

Hillary Clinton agradeciendo a sus seguidores y votantes el espaldarazo dado en New Hampshire

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Mercedes Gallego María Luisa Azpiazu - new hampshire washington
León

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Sólo cuatro estados tienen permiso electoral para celebrar primarias antes del supermartes, fecha en la que compiten más de 20 estados. Pero además de Iowa, New Hampshire, Nevada y Carolina del Sur, este año tres más se han adelantado en busca de protagonismo. Fue el caso de los republicanos de Wyoming, que celebraron caucus el sábado pasado sin pena ni gloria porque el partido Republicano penalizó su desobediencia restándole la mitad de delegados para la Convención Nacional. El siguiente rebelde es Michigan, que ha recibido el mismo castigo de los conservadores. Los demócratas, que compiten ese mismo martes 15 en caucus, han sido más severos y no contarán a ninguno de los delegados que elijan. Como consecuencia, todos los favoritos excepto Hillary Clinton han retirado su nombre de la papeleta. Aunque no haga campaña en el estado, la ex primera dama cuenta con esa victoria por falta de contrincantes. Por eso, aunque Obama habla de decirle a la cara a la industria automovilística lo que tiene que hacer, y Edwards se dirige a los sindicatos de la metalurgia, todos los demócratas tienen puesta la vista en Nevada, que compite el próximo 19, y más especialmente en Carolina del Sur, el verdadero premio que les queda antes de entrar en la montaña rusa del supermartes. Y es que sólo 9.000 demócratas se presentaron a votar en los caucus de Nevada en las elecciones pasadas. Según fuentes del 'New York Times', el principal sindicato del estado de los casinos, The Culinary Workers Union, anunciará pronto su apoyo a Barack Obama, lo que sentenciaría la batalla. Es en Carolina del Sur donde más reñida está la partida para ambos partidos, aunque lo celebren en diferentes fechas (los republicanos el 19 de enero y los demócratas el 26). Allí Obama espera tener movilizar a los votantes de afroamericanos, que suponen el 30% de la población, pero Clinton también cuenta con capitalizar en este electorado que bautizó a su marido como el primer presidente negro. En la partida entra John Edwards, nativo del estado. Para los conservadores, Carolina del Sur es clave. El ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee espera ganar entre sus vecinos sureños gracias al apoyo de la base evangelista, dejando así en la cuneta al ex gobernador mormón de Massachusetts que les incomoda por su cambio de posición sobre el aborto. Pero John McCain, el ganador de New Hampshire se trabajó este estado palmo a palmo en las elecciones de 2000, que perdió frente a Bush. A los republicanos les quedará Florida el día 29, otro rebelde que ha perdido la mitad de los delegados republicanos y donde los demócratas no hacen campaña para cumplir con la disciplina. Ahí el ex alcalde de Nueva York Rudi Giuliani , confía en que una victoria en ese estado clave ' para arrasar en el supermartes, que se celebrará sólo una semana después (5 de febrero). Las encuestas pronosticaban una dura derrota para Hillary Clinton en Nuevo Hampshire, pero la senadora, que mostró el lunes su lado más humano y emotivo, logró revertir esta noche un futuro que se le auguraba negro. Y ganó. Nadie, ni incluso desde dentro de sus propias filas, había previsto la posibilidad de que Hillary pudiera hacerse con la victoria, dado que el favorito era el senador Barack Obama, muy crecido tras ganar en Iowa. Pero lo hizo. ¿Que ha ocurrido? ¿Qué ha conseguido que los votantes de este estado se hayan decantado por la senadora neoyorquina en lugar de por el carismático Barack Obama, que arrasó en Iowa?. Hay respuestas para todos los gustos. Pero los análisis del primer momento coinciden en dos puntos: Una, el poder del voto de los independientes, que es muy cambiante, y dos, las lágrimas que Hillary Clinton casi no pudo contener ayer al reconocer lo mal que pintaban las cosas para ella. En un cambio de estrategia, que sonó real, Hillary hizo en esa ocasión un guiño a lo que podría ser el futuro tono de su campaña y, con los ojos aguados y la voz quebrada por la emoción, reconoció que esta campaña era algo «muy personal» para ella. La confesión intimista y emocionada -criticada «por blanda» en algunos círculos- contrastó claramente con su mensaje del pasado jueves en Iowa, donde algunos vieron un orgullo desmedido en el que pareció no haber hecho mella la calidad del golpe que le había asestado Obama. Las últimas encuestas llevadas a cabo en Nuevo Hampshire durante el fin de semana, que daban inevitablemente a Obama una victoria de diez puntos, demostraban que a muchos posibles votantes no les gustó ver a Hillary empecinada en una posición desde la que parecía decir «aquí no pasa nada». Y es que, según dijo Bill Woodman, profesor de Sociología de la Universidad Estatal de Iowa, Hillary «ha construido una imagen de sí misma que proyecta frialdad y falta de flexibilidad», una fachada de «Dama de Hierro» al estilo de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher que, en su opinión, «no la ayuda a conectar con la gente». Pero, como dice con cierta sorna Glen Beck, comentarista de la televisión CNN, cuando se trata de los Clinton, la historia nunca está del todo escrita, porque ellos son «grandes animales políticos» y se las arreglan para recuperar el terreno perdido.

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