La guerrilla colombiana mantiene secuestradas a cerca de 700 personas, según los últimos datos
La liberación de Clara y Consuelo aumenta la esperanza de los rehenes
El Gobierno de Uribe mantiene la cautela de esta actuación ante la existencia del «secuestro masivo»

Consuelo González, tras ser liberada por las Farc
La liberación ayer de Clara Rojas y de Consuelo González de Perdomo ha abierto un resquicio de esperanza y el deseo en Colombia de que sea el primer paso para conseguir la liberación de todos los secuestrados, que en el caso de las Farc se calculan en 700. La feliz y esperada noticia de la puesta en libertad de Rojas y González ha dado pie a un clamor generalizado de los familiares de los secuestrados, así como de gente común, de políticos y de gobiernos, para que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) pongan fin al drama de los rehenes, algunos de ellos con diez años de cautiverio. Todas las manifestaciones han sido de alegría por la liberación de las dos secuestradas, matizadas por el sentimiento de dolor por el resto de rehenes. Clara Rojas, ex candidata a la vicepresidencia fue secuestrada junto a la colombo-francesa Ingrid Betancourt, candidata a la presidencia, en febrero de 2002, mientras que Consuelo González ha permanecido en manos de la guerrilla desde septiembre de 2001. Estas tres mujeres, junto a 42 policías, soldados, militares y tres estadounidenses, formaban parte del grupo que las Farc pretenden canjear por unos 500 guerrilleros presos en un intercambio humanitario. Pero la guerrilla exige para ello el despeje militar de dos municipios del sureste del país, algo a lo que el presidente colombiano, Álvaro Uribe se niega. Las Farc, como gesto de buena voluntad hacia las gestiones que en ese sentido realizó el presidente venezolano, Hugo Chávez, prometió en los últimos días de 2007 la liberación de González y Rojas, junto al hijo que esta última tuvo en cautiverio, pero el 31 de diciembre suspendió la liberación aduciendo operativos militares. Sin embargo, se demostró después que no tenían en su poder al niño Emmanuel, porque estaba bajo custodia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar bajo en nombre de Juan David Gómez Tapiero. La liberación de Rojas y González no debe dar lugar, según José Obdulio Gaviria, asesor de Uribe, «a los secuestradores» ni es motivo para hacer «fiesta» porque «sigue existiendo un secuestro masivo». Para el asesor del presidente, la liberación de las secuestradas indica que «no es necesario el despeje» solicitado por las Farc para llevar a cabo un intercambio humanitario, sino que basta con la sola voluntad de la guerrilla, que puede acudir a mediadores. También el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, se refirió a lo innecesario del despeje si las Farc tienen intención de llevar a cabo ese intercambio.