Israel reafirma el bloqueo a la franja de Gaza, que se queda a oscuras
Las voces al otro lado de la frontera, en la franja de Gaza otra vez condenada al apagón, sonaban ayer angustiadas. Bastante más que en noviembre. Cuando la primera oleada de cortes en el suministro de carburantes ordenada por Israel desató el pánico por atrapar una garrafa de gasolina con que alimentar los generadores y la principal planta de electricidad tuvo que parar en diciembre dos turbinas ante la falta de petróleo. El domingo por la mañana se detuvo la tercera. A las seis de la tarde se apagó la cuarta y última. Y la capital, amén de otros barrios adyacentes, se quedó a oscuras. A la franja no llega una gota de combustible desde el jueves por la noche, cuando el ministro hebreo de Defensa, Ehud Barak, mandó clausurar todos los pasos fronterizos y suprimir cualquier entrada de bienes, en represalia por el lanzamiento de cohetes kassam a suelo judío. A primera hora, mientras un nuevo proyectil caía en Sderot y tres en el desierto del Negev sin causar daños, Barak reafirmaba su ley en Consejo de Ministros: «continuaremos con nuestras acciones», sentenció. La opinión del primer ministro, Ehud Olmert, es que Hamás -que controla Gaza desde junio- está ya a punto de rendirse entre las presiones y los ataques militares. «Se debatió sobre el bloqueo, y el Gabinete ha decidido mantenerlo», secundaba el portavoz de Exteriores, Aryeh Mekel. Y el bloqueo ya está asfixiando a la población. «Esta vez ya no hay bencina que comprar, sólo la del mercado negro pero si tienes mucho dinero, y se acaban las velas». Abdel el-Ahras, funcionario y padre de cuatro hijos, describía a través del teléfono la penosa situación que amenaza a su familia y la de otros 400.000 palestinos dependientes de esta central, que acostumbraba a producir el 33% de la electricidad de la franja. Otro 60% llega directamente de Israel, que de momento mantiene ese abastecimiento. Abdel corta la llamada rápido, si se acaba la batería del móvil se quedará incomunicado, nadie sabe cuánto tiempo van a estar sin luz. Pero cuelga no sin antes añadir que el agua que sale por el grifo es un líquido infecto, con la consistencia del aceite. La idea israelí de cortar la llegada de combustible está surtiendo su perverso efecto de males en cadena.