Kazmierczak mató a cinco compañeros e hirió a 21 antes de suicidarse
El autor de la masacre de Illinois había suspendido su medicación
Tras su imagen de estudiante ejemplar el suicida escondía el perfil de un perturbado

Los sanitarios trasladan a uno de los heridos del tiroteo universitario
Una vez más las apariencias engañan y bajo su piel de «gran estudiante», Steven P. Kazmierczak, escondía la mente de un perturbado que acabó provocando una verdadera masacre en la que disparó indiscriminadamente a 21 personas para luego suicidarse. Sin embargo parece que los últimos informes apuntan que el autor de la tragedia había dejado de medicarse y eso le condujo a comportarse de «forma errática» durante los días previos al suceso. En plena clase de geología en una de las tumultuosas salas de conferencias en la Universidad del Norte de Illinois, nadie se esperaba que Kazmierczak escondiera en una inofensiva funda de guitarra, el arma que sesgaría la vida de cinco personas para después acabar con la suya propia. John Peters, rector del centro, especificó que los muertos fueron «cuatro hombres, incluido el agresor, y dos mujeres». Peters explicó que cuatro fallecieron en la escena del crimen, entre ellos el atacante, quien todavía escondía municiones bajo su abrigo cuando decidió quitarse la vida, y otros dos en el hospital. La mayoría de los heridos, todos ellos estudiantes, fueron trasladados al Hospital Comunitario Kishwaukee. Para el rector, Kazmierczak era un ex estudiante ya graduado con muy buenas notas, que recibió un título en sociología en 2006. Por su parte, el jefe de Policía de la Universidad, Donald Grady, especificó a los medios de comunicación que el autor de los hechos había abandonado su medicación lo que le llevó a comportarse forma extraña durante los últimos días. Sin embargo Grady dejó claro que «no hubo ninguna bandera de aviso que hiciera pronosticar esta tragedia». Dantesca escena «Era un estudiante ejemplar, galardonado con distintos premios y muy querido entre el cuerpo de profesores así como por sus compañeros». La dantesca escena provocada en apenas unos segundos por Kazmierczak provocó una inmediata estampida en la clase, donde una veintena de personas resultaron heridas. George Gaynor, uno de los estudiantes que se encontraba en la sala, explicaba al Northern Star, el periódico estudiantil del campus, que «una chica recibió un tiro en el ojo, un tipo resultó herido en la pierna». El caos que reinó durante el indiscriminado tiroteo ha levantado sospechas sobre lo que realmente sucedió en la clase. Algunos testigos afirmaron que el atacante llevaba dos armas: una escopeta y una pistola, y que sólo disparó selectivamente a los estudiantes que estaban ubicados en una parte de la sala de conferencias. Edward Robinson, otro de los testigos, declaró que «sabía a quién y en dónde quería disparar». Sin embargo, Kevin Cronin, portavoz de la Oficina de Control de Bebidas Alcohólicas, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos explicó que fueron cuatro las armas encontradas, tres pistolas de mano y una escopeta, que escondió en la funda de guitarra. Cronin reconoció que dos de las armas de fuego utilizadas en la masacre fueron adquiridas legalmente el pasado 9 de febrero a través de un distribuidor autorizado. El presidente estadounidense, George Bush definió lo ocurrido en el campus como «una situación trágica» y pidió a los estadounidenses que rezasen por las víctimas y sus familias. Cabe recordar que este es el cuarto incidente de este tipo ocurrido en un centro educativo de Estados Unidos en una semana y que supone otra prueba para la sociedad americana