Diario de León
Publicado por
ENRIQUE VÁZQUEZ
León

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SE ACEPTA que, salvo error monumental de un candidato, los debates preelectorales no cambian más allá de unas décimas el resultado final y eso, que vale para el duelo Zapatero-Rajoy del lunes aquí, también es de aplicación a los Estados Unidos: el esperado debate de ayer en Austin (Texas) no habrá alterado significativamente el rumbo de la campaña. Es decir, Barack Obama mantiene todo el viento en las velas y algunos especialistas empiezan a creer que tampoco la gran cita en los estados de Texas y Ohio el 4 de marzo garantiza ya el triunfo de Hillary Clinton: debería obtener el 57 por ciento de los votos en 14 estados y dos territorios para recuperar la cabeza de la prueba. Y eso se considera casi imposible porque exigiría victorias verdaderamente arrolladoras en zonas muy pobladas, lo que Hillary no ha podido hacer ni siquiera en las áreas donde era favorita y ganó bien, como New Jersey o Massachussets, mientras Obama le ganó el martes en Wisconsin por un inquietante 58 a 41 por ciento. Además quedan varios estados, como el de Mississippi, donde se espera un gran éxito para Obama que vencerá además en otros y hará un gran papel, sin favorito claro, el 22 de abril en Pensilvania. Es en este marco, político y aritmético a un tiempo, en el que se puede relativizar la importancia de lo que suceda el cuatro de marzo, salvo que Clinton se hundiera y Obama emergiera entonces como el seguro ganador final. Quedan dos factores clave que considerar: el primero es el de los llamados superdelegados (no elegidos y vinculados al 'aparato' del partido demócrata) en el que Hillary lleva ventaja, de 238 a 173. Pero se registra claramente un descenso de ese apoyo orgánico porque, por ejemplo, a los diputados demócratas en Washington, todos con la condición de superdelegados, les resulta más que incómodo respaldar a quien no han respaldado sus votantes en la circunscripción. Y el segundo es el de condición final de mejor candidato nacional frente a John McCain, la teoría del oficio y capacidad mayores de Clinton para ejercer el oficio de jefe del ejecutivo y de comandante en jefe desde el primer día (lo que, tácitamente, no se reconoce a Obama). Pero los sondeos son demoledores también ahí: el último, de Zogby, difundido el miércoles pronostica que McCain vencería a Clinton por doce puntos, pero perdería frente a Obama por siete.

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