| Crónica | Alexandra Dupree |
«No soy un monstruo»
La joven cuyos encantos pusieron patas arriba al gobierno de la ciudad neoyorquina y que obligó a dimitir a Spitzer se defiende

«Kristen» en una de las fotos distribuidas ayer a través de la Red
«Kristen», o Ashley Alexandra Dupree, fue el nombre más mencionado durante la jornada de ayer entre los neoyorquinos, que no dudaron en juzgar a la joven prostituta encargada de satisfacer los placeres carnales del todavía gobernador de Nueva York, Elliot Spitzer. «Es demasiado joven» o «no vale la pena pagar 1.000 dólares por una hora con ella» son algunos de los comentarios que inundaban las calles de la ciudad. Sin embargo, esta joven de 22 años se empeñó en dejar claro que «no es ningún monstruo» mientras sus conocidos coincidían en asegurar que durante su paso por el instituto «no había sido ninguna guarra». Aún así, su perfil público en la comunidad online de MySpace hace entrever un turbio pasado que todos se empeñan en remover. «Me fui de casa a los 17 años, fue una decisión propia, dejé una familia rota, dejé abusos y aprendí lo que es tenerlo todo y perderlo una y otra vez», reza una de sus entradas en el diario que esta chiquilla airea en internet. Pese a su corta edad, Dupree afirma haber sido «una vagabunda» mientras no esconde haber «abusado de las drogas». Pese a su complicado pasado, Dupré reconoce que le encanta la persona en la que se ha convertido y si nunca hubiese pasado por esos malos momentos, no sabría apreciar los buenos. Y arroja uno de los lemas empleados en la campaña de Obama: «Yes, you can» (Sí, tú puedes). La cantante dice en concreto: «No dejes que nadie te diga que no puedes, porque sí puedes». Como muchas mujeres de su edad, Dupree, que adoptó este nombre al trasladarse a vivir a la Gran Manzana hace cuatro años aproximadamente, pretendía hacer realidad su sueño de convertirse en cantante. Una canción De hecho, cuando uno visita su página web, lo primero que suena son los tonos de su primer y único single, una canción con tintes de R&B titulada «Chico, ¿puedes controlarme?». Desde luego parece que Spitzer, que abandonará su cargo de gobernador el próximo lunes, no tuvo ningún problema en tomar al pie de la letra las lindezas que esta veinteañera entona en su canción. «Se lo que quieres, tienes lo que quiero», «Se lo que necesitas, ¿me puedes controlar?», truena rítmicamente su composición musical. Al fin y al cabo, Dupree no duda en afirmar en su carta de presentación a los internautas que «yo soy todo para mi música y mi música lo es todo para mí». Según el catálogo del Emperors Club, Kristen, su nombre de meretriz, es una «Americana, menuda, muy castaña de 170 centímetros de altura y 60 kilos de peso». Su tarifa de 1.000 dólares la hora la sitúa en la escala media de los siete diamantes empleados por el club para categorizar a sus empleadas, que pueden llegar a cobrar hasta 4.300 dólares. Por suerte o por desgracia, Dupree no se imaginó que aquel encuentro el día antes de San Valentín en el Hotel Mayflower con Spitzer la entregaría la fama tan esperada durante toda su vida. Pese al mal trago que la chiquilla estará pasando hay quién apunta que sus posibilidades de ser portada de Playboy, o visitar algún que otro programa de TV, se han incrementado como la espuma tras este tremendo escandalazo. Veremos a ver si saca partido al asunto.