El estadounidense concidió con los políticos de Israel en impedir que Irán sea una potencia nuclear
Obama se implicará por la paz en Oriente Medio si llega a la presidencia
El candidato demócrata reafirma su compromiso para que Israel pueda sentirse seguro
El candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Barak Obama, «no perderá un minuto» en implicarse en el proceso de paz de Oriente Medio si llega a la Casa Blanca. Según el jefe negociador palestino, Saeb Erekat, así lo aseguro Obama durante la visita que rindió ayer en Ramala al presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, en el marco de la gira de treintaiseis horas que realiza por Israel y Cisjordania. De acuerdo con Erekat, el candidato demócrata garantizó en la reunión -celebrada en la Mqata o sede de la presidencia palestina-, que interpretará un «papel constructivo» en la región en caso de ganar las elecciones presidenciales de noviembre en su país. El jefe negociador palestino precisó que Abas aprovechó la ocasión para dar «la bienvenida» a su interlocutor, cuya presencia -en opinión del presidente de la ANP-, «ha reflejado la importancia del problema palestino en la política exterior estadounidense». Saeb Erekat hizo estas declaraciones a los periodistas tras negar que hubiera prevista una rueda de prensa conjunta de Obama y Abas tras el encuentro entre ambos pese a que una convocatoria de ese tipo había sido anunciada en medios palestinos e israelíes. La falta de comparecencia ante los informadores en territorio palestino contrastó por la tarde con la profusión de declaraciones del candidato demócrata norteamericano durante sus entrevistas con los dirigentes israelíes en la primera mitad de la jornada. «Estoy aquí para reafirmar la relación especial entre Israel y EE.UU. y mi compromiso con la seguridad de Israel y la esperanza de servir como socio efectivo tanto como senador como presidente», dijo en la reunión que mantuvo con el presidente israelí, Simón Peres. También por la mañana se entrevistó con el líder de la oposición israelí y del partido conservador Likud, Benjamin Netanyahu, con quien coincidió en la «importancia» de impedir que Irán -que insta a la destrucción de Israel- se convierta en una potencia nuclear. Y visitó el Yad Vashem o Museo del Holocausto, puerta de entrada casi obligada a Israel para los visitantes ilustres.