Las FARC detonan una bomba en una tienda de Bogotá que deja cinco heridos
Presuntos guerrilleros de las FARC detonaron ayer un petardo en un comercio del norte de Bogotá y causaron heridas a cinco personas, informó un portavoz oficial. El comandante de la Policía de Bogotá, general Rodolfo Palomino, dijo a los periodistas que «hay una evidencia de que aquí las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), colocaron un petardo». Agregó que la explosión causó heridas a cinco personas, aunque aclaró que «por fortuna, ninguna de ellas de gravedad». Explicó que de acuerdo con las informaciones recopiladas por las autoridades, los dueños de la distribuidora de carnes estaban siendo extorsionados por presuntos miembros de las FARC, pues ya les había hecho llegar mensajes intimidatorios. «Posiblemente esto (la explosión) obedece a la expresión intimidatoria para obtener alguna ventaja extorsiva», agregó Palomino, quien se hizo presente en el lugar de los hechos. La semana pasada fueron capturados, en Bogotá, cinco guerrilleros de las FARC que presuntamente tenían la misión de atentar contra el ex ministro del Justicia y Justicia, Fernando Londoño Hoyos y contra Guillermo Santos, hermano del vicepresidente colombiano Francisco Santos. Los detenidos tenían en su poder más de 80 kilos de explosivos, dos vehículos que iban a servir como coches-bomba y planos de Bogotá. Entre los detenidos figura Jairo Alfonso Lesmes Bulla, alias «Javier Calderón», considerado «embajador» de las FARC, ya que al parecer tuvo tareas internacionales. Los detenidos serían presuntos miembros de la «Columna Móvil Teófilo Forero» de las FARC, que también estaban preparando atentados contra la sede del batallón militar de sanidad y contra los estudios del canal privado RCN Televisión. Por otra parte las tropas de Infantería de la Marina y de la Brigada de Selva de Colombia destruyeron una sofisticada «ciudadela» de las FARC, en el sureste del país, en la que se podían albergar hasta 300 personas, informaron ayer fuentes oficiales. El comandante militar de la zona, el coronel Jairo Bocanegra, dijo que el campamento en la ribera del río Guaviare tenía 42 casas de madera, enfermería, un taller para reparar armas de fuego, entre ellas fusiles y pistolas, y tenía una red de caminos de casi 2 kilómetros. La ubicación del complejo se logró gracias a la información proporcionada por dos desertores, tras lo cual se dispuso la operación, según reseña la página electrónica del diario El Tiempo. En el momento de la llegada de las tropas, el complejo estaba vacío. Los guerrilleros de las FARC abandonaron armas, plantas eléctricas y documentos que son analizados por expertos.