El presidente de Ruanda espera que los comicios celebrados ayer sirvan para «consolidar la paz»
El presidente de Ruanda, Paul Kagame, espera que las elecciones legislativas celebradas ayer en su país sirvan para consolidar la estabilidad y la paz que ha conquistado en los últimos años», tras el genocidio de 1994, según dijo después de depositar su voto en Kigali. Kagame, cuyo Frente Patriótico Ruandés (FPR), coaligado con otros cinco partidos, tiene asegurada la victoria en estos comicios, se mostró confiado en el triunfo y señaló que su grupo «siempre ha tenido buena acogida en Ruanda y espero que así sea esta vez». El gobernante ruandés también celebró el acuerdo firmado ayer en Zimbabue entre el Presidente, Robert Mugabe, y el líder de la oposición, Morgan Tsvangari. A medida que avanzaba el día, los centros electorales de Kigali, con largas colas a primera hora, se fueron quedando vacíos debido a que, según dijo Charles Munyaneza, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional Electoral (CNE), a la una de la tarde ya había votado en la capital cerca del 85 por ciento del electorado. «En el resto del país, el 90 por ciento ya había votado a la una (11.00 GMT)», apostilló Munyaneza, en un país donde el censo se acerca a los cinco millones de personas, de una población de alrededor de diez millones. Debido a la «máxima participación habida hasta ahora» y la escasa asistencia de electores después de la 13.00 horas, el presidente del CNE, Karangwa Chrysologue, anunció que se cerrarían los centros a las 15.00 horas, lo que puede dejar sin participar a los rezagados, que esperaban el cierre para las 19.00 horas. Pese a la elevada participación señalada por los responsables del CNE, no se ha visto gran entusiasmo entre los ciudadanos por estas elecciones y, de forma muy moderada, unos mostraron sus dudas sobre si votarían, mientras otros acudían a hacerlo. «No creo que estas elecciones vayan a cambiar mucho la situación de mi país», dijo un ciudadano que se encontraba en las cercanías de un centro de votación y que no quiso facilitar su nombre. Señaló que todavía no había votado y dudaba de hacerlo. Sin embargo, una mujer que salía de votar y que tampoco quiso identificarse, recalcó que los ruandeses «ni esperamos ni queremos un cambio; lo que queremos es vivir en paz y cicatrizar las heridas del pasado».