Diario de León

El presidente francés anunció ayer que se reunirá con los sindicatos tras la huelga general

Dos millones y medio de franceses salen a la calle en un clamor contra Sarkozy

Los manifestantes protestaban por la política del Gobierno frente a la crisis

Manifestantes gritan consignas y portan pancartas de protesta

Manifestantes gritan consignas y portan pancartas de protesta

Publicado por
Fernando Iturribarría
León

Creado:

Actualizado:

parís

Más de dos millones y medio de personas, según los sindicatos, se manifestaron ayer por las principales ciudades de Francia contra la política del Gobierno de Nicolas Sarkozy frente a la crisis económica y financiera. El cálculo policial rebaja a un millón la cifra de manifestantes. Los cerca de 200 desfiles sindicales organizados en todo el país fueron los más nutridos de los últimos veinte años, a juicio de las centrales convocantes de una jornada de huelga general que encontró menor eco en los centros de trabajo que en la calle. La cuarta parte de los funcionarios no fueron a trabajar, la mitad de los profesores no dieron clase y hubo muchos problemas en los transportes públicos sin llegar a provocar el colapso circulatorio.

«La crisis son ellos, la solución somos nosotros». «Los trabajadores no tenemos que pagar por los banqueros». «Urgencia social». Las consignas de pancartas y gritos dan el tono de los multitudinarios desfiles en los que proliferaron las máscaras y las caricaturas de Sarkozy. «Lárgate, pobre gilipollas», la ya célebre frase del presidente a un agricultor hostil captada por un micrófono indiscreto en un ferial, fue asumida por muchos manifestantes, dirigida esta vez a su autor.

«Demasiada política-espectáculo; escasez de actos para los asalariados», se leía en un cartel exhibido en Lyón.

En defensa de los salarios

La convocatoria unitaria de las ocho principales fuerzas sindicales del país resultó un clamor popular en defensa de los salarios, del poder adquisitivo y los servicios públicos.

El primer desafío social desde el inicio de la recesión lanzó una advertencia a Sarkozy sobre la impopularidad de su política económica frente a la crisis económica y financiera. Los sindicatos exigen al unísono medidas a favor de los salarios y el empleo ante la cerrazón del Gobierno a toda estrategia de reactivación basada en la demanda y el consumo. El jefe del Estado se ha decantado por favorecer la inversión con 26.000 millones de euros comprometidos en proyectos de infraestructuras y adelantos de tesorería de las arcas públicas a las empresas.

Los llamamientos al paro general de 24 horas tuvieron menos eco que las convocatorias a manifestarse. La huelga afectó sobre todo a la enseñanza pública, donde fue secundada por la mitad del profesorado, y a los transportes colectivos, aunque sin llegar al «jueves negro» temido por los usuarios. En París circularon el 85% de autobuses y tranvías, así como el 75% de los metros, mientras las dificultades se centraron en los trenes de cercanías.

Tampoco trabajó una cuarta parte de los funcionarios, las radios públicas cambiaron por música la programación habitual y se cancelaron numerosos vuelos por los paros de controladores aéreos.

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