La Conferencia de Seguridad pide una nueva alianza para el desarme nuclear
munich
La Conferencia de Seguridad de Múnich comenzó ayer con un debate sobre el futuro de las armas nucleares, que puso de manifiesto que las expectativas frente al nuevo gobierno de Estados Unidos son grandes, pero a la vez demostró que por ahora el tono entre los enfrentamientos no ha cambiado.
La primera de las tres jornadas de debate comenzó sin la participación del actor principal de esta conferencia, el vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, quien no asistirá hasta mañana, lo que impidió que hubiera un diálogo directo entre Washington y Rusia e Irán, los invitados «complicados» de esta primera sesión.
El discurso de apertura del ministro alemán de Exteriores, Frank-Waler Steinmeier, estuvo cargado de buenos deseos y llamamientos a la construcción de una alianza global para el desarme y a la cooperación mundial en temas de seguridad, sin que ello lleve a cuestionar la Otan.
Las intervenciones de los representantes de Moscú y Teherán, en cambio, devolvieron a los oyentes a la cruda realidad.
El presidente del parlamento iraní, Ali Lariyani, lanzó una diatriba contra Estados Unidos, país al que acusó de aplicar una política de «doble rasero» al sancionar a Irán por seguir un programa nuclear pacífico y, a la vez, «premiar» a otros países como India o Pakistán que tienen armas atómicas.
Lariyani aprovechó para mandar un mensaje de solidaridad al movimiento islamista Hamás en la franja de Gaza, cuya población, dijo, ha sido objeto de «una terrible matanza» por Israel.