Diario de León

El Gobierno de EE.UU. está molesto por el pago de bonificaciones a ejecutivos de una firma intervenida

Obama solicita poder intervenir entidades financieras no bancarias

El presidente de la Reserva Federal y el Secretario del Tesoro defienden la creación de la nueva agencia

El secretario del Tesoro de EE.UU., Tim Geithner y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke

El secretario del Tesoro de EE.UU., Tim Geithner y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke

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Jorge A. Bañales
León

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El gobierno de EE.UU. reiteró ayer su disgusto por el pago de bonificaciones millonarias a ejecutivos de una firma intervenida por el Estado, y pidió al Congreso nuevas atribuciones para la intervención y liquidación de otras empresas.

Igualmente, el presidente de EE.UU., Barak Obama, dijo en la Casa Blanca que «espera que no lleve mucho tiempo convencer al Congreso» para que apruebe el establecimiento de una nueva agencia con atribuciones para la intervención de entidades financieras no bancarias cuyo colapso puede devastar a todo el sistema financiero.

Esta posición fue defendida ayer por el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y el Secretario del Tesoro, Tim Geithner, quienes comparecieron ante el Comité de Finanzas de la Cámara de Representantes, en una audiencia centrada en la intervención gubernamental de la firma aseguradora American International Group (AIG).

En septiembre pasado, y al borde de lo que Bernanke describió como «un cataclismo financiero como el de los años 1930» si AIG iba a la quiebra, el Tesoro y la Reserva Federal inyectaron a la empresa 85.000 millones de dólares.

En noviembre, el gobierno del presidente George W. Bush agregó 97.500 millones de dólares al salvamento de AIG, de los 700.000 millones de dólares que le había dado el Congreso el mes anterior como andamio para impedir el colapso de todo el sistema financiero.

Desde entonces, AIG ha pagado unos 165 millones de dólares en bonificaciones a sus ejecutivos bajo contratos firmados antes de la intervención. Las «primas de retención» tienen el propósito de que el ejecutivo contratado siga trabajando en la firma.

Bernanke, que según dijo ayer intentó impedir que se pagaran esas bonificaciones, explicó a los legisladores que el caso de AIG demuestra por qué la Reserva y el Tesoro necesitan más atribuciones «para intervenir y proceder a la liquidación ordenada» de entidades financieras fallidas.

Pero Bernanke, que el pasado otoño estaba al frente de la poderosa Reserva Federal, no dejó claro cuándo se enteró de los contratos con las bonificaciones, pero explicó que en ese momento se procedió de la manera más expedita teniendo en cuenta las circunstancias.

Geithner, que el pasado otoño era el presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, que gestionó los arreglos con AIG, ha dicho que se enteró del asunto el pasado 10 de marzo, cinco días antes del pago de las bonificaciones.

El presidente del Comité, Barney Frank, demócrata de Massachusetts, recordó a los funcionarios que la intervención en AIG la decidió el poder Ejecutivo, sin consultar con el Congreso, y sugirió que el Congreso debería asignar a una agencia la autoridad para la liquidación ordenada de entidades financieras no bancarias.

El republicano Scott Garrett, de Nueva Jersey, cuestionó la transparencia de todo el proceso.

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