Decenas de réplicas del terremoto se produjeron ayer en puntos cercanos al del seísmo
Napolitano llama a un «examen de conciencia» sobre la tragedia en Italia
El último balance arroja la cifra de 281 fallecidos por el terremoto, 20 de los cuales son niños
El presidente italiano, Giorgio Napolitano, en el centro, observa los destrozos junto a unos bomber
l´aquila
Se podría escribir la crónica de la siguiente tragedia natural que, estadísticamente, un día volverá a sufrir Italia. Puede ser otro terremoto, como sucede cada década, o por ejemplo una erupción del Vesuvio, en cuyas faldas viven un millón de personas de forma ilegal en zona prohibida. Ese día habrá lamentos por la inconsciencia, maldad o negligencia general, de los políticos y constructores a los propios vecinos, pero será tarde.
Como ya es tarde para los muertos del Abruzzo, 281 en el último balance de ayer, 20 de ellos niños, mientras se sucedían decenas de réplicas del seísmo. Pensar a largo plazo, y de forma colectiva, parece ajeno a la forma de ser de este país, admitía ayer en primera página el Corriere della Sera . Tras la tragedia empieza la autocrítica. El jefe de Estado, Giorgio Napolitano, apuntó a la causa profunda de la catástrofe: «Hace falta un examen de conciencia de los derrumbes, más allá del color político. Nadie está libre de culpa. Hay responsabilidades múltiples y normas de prevención que no se han aplicado», acusó en su visita a la zona.
Como si nada
Al margen de la calamidad ineluctable, en California o Japón son conscientes del riesgo de un terremoto y lo limitan en lo posible, pero en Italia se hace como si no existiera. Un estudio de la universidad de Ferrara indica que un seísmo de 7 grados en los Apeninos, la zona del terremoto, causaría de 5.000 a 11.000 muertos y en Japón sólo 50. El del lunes fue de intensidad moderada y «en Japón ni habría salido en el periódico», ha dicho el autor del estudio, Alessandro Martelli, presidente de la asociación nacional de ingenería sísmica. Esta vulnerabilidad se debe al gran número de edificios históricos de Italia, pero sobre todo a que se construye sin ninguna medida de prevención y la primera ley que intentó imponerlas está bloqueada desde 2005. Aquí señaló hoy Napolitano: «Nadie debería cerrar los ojos, ni quien compra, ni quien construye, ni quien debe hacer controles»
La mayoría de los edificios hundidos en el terremoto con alto número de víctimas es de construcción moderna y es flagrante el caso de los centros públicos, todos inservibles.