Un centenar de rumanos atacados en Irlanda regresa a su país
La iglesia de Belfast donde fueron acogidos el centenar de rumanos cuyas casas fueron objetivo de ataques racistas amaneció ayer llena de cristales rotos por el suelo.
Poco después, eran detenidos tres individuos de 20 años por supuestamente lanzar piedras contra el edificio que se ha convertido en uno de los símbolos de la respuesta de los norirlandeses a unas agresiones que los residentes de etnia gitana no han podido soportar. A pesar de estos y otros arrestos anteriores, veinticinco ya han regresado a Rumanía, mientras que otros 75 lo harán a lo largo de la semana; sólo catorce han decidido quedarse.
«Estuvimos encantados de poder responder a la situación de los rumanos y de todas formas estas ventanas rotas no nos hubieran amedrentado», comentó ayer el sacerdote Malcolm Morgan tras encontrarse la puerta y las vidrieras de City Church destrozadas.