Más de 40 detenidos en los disturbios de los adeptos de Zelaya en Honduras
El Gobierno de Micheletti decreta toque de queda en Tegucigalpa; mientras tanto Zelaya insiste en Brasil en que EE.UU. debe ser más duro con los golpistas

Un seguidor de Zelaya durante los disturbios.
Al menos 41 personas están detenidas por participar en los disturbios protagonizados en la madrugada del miércoles en Tegucigalpa por seguidores del depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, que causaron un herido.
El portavoz de la Policía Nacional, Orlin Cerrato, informó a que, de 50 detenidos inicialmente, nueve fueron liberados y 41 quedaron a la orden del Ministerio Público, acusados de sedición, robo, daños materiales, alteración del orden público y otros delitos.
Según otra fuente policial, ayer quedaron en libertad otras 73 personas que fueron detenidas temporalmente por violar el toque de queda que el Gobierno de Roberto Micheletti impuso en Tegucigalpa tras los disturbios, entre las 22.00 del martes y las 5.00 de ayer, horas locales.
Simpatizantes de Zelaya incendiaron un autobús del transporte urbano y un restaurante de comida rápida después de abandonar los alrededores de la Casa Presidencial, donde realizaron un plantón de protesta durante varias horas.
El dirigente campesino Rafael Alegría, uno de los líderes del movimiento social que exige el regreso de Zelaya, reconoció ayer que los disturbios fueron ocasionados por participantes en la protesta, pero los condenó «de manera contundente», y sostuvo que fue «gente infiltrada» para causar esos daños, a la que «es difícil controlar». Sin embargo, Alegría indicó que continuarán las protestas en Tegucigalpa y San Pedro Sula (norte) y aseguró que serán «pacíficas» porque «no queremos enfrentar ni al Ejército ni a la Policía, pero queremos también que nos den el derecho de transitar libremente».
Brasil. Mientras tanto Manuel Zelaya, quien ayer fue recibido por el jefe de Estado brasileño, Lula da Silva, declaró que confía en convencer a EE.UU. a ser más «duro» con los golpistas. «Reconocemos el esfuerzo norteamericano, pero creemos que sus acciones fueron demasiado tibias y no son suficientes», declaró Zelaya. En su opinión, el Gobierno de Barack Obama «puede tomar medidas más enérgicas en los aspectos económico, comercial, migratorio e incluso en relación a diversos tratados económicos que tiene con Honduras».
Zelaya indicó que el «70% de las actividades económicas, culturales, militares y políticas» de Honduras están relacionadas directamente con EE.UU., por lo que Obama debería «demostrar su repudio al golpe de forma más dura».
Sobre el encuentro con Lula, Zelaya declaró que se intentará «trazar una estrategia para que las medidas de América Latina contra el régimen golpista sean más enérgicas».