Obama trata de frenar a los contrarios a su reforma sanitaria
La Casa Blanca obtiene el respaldo de compañías farmacéuticas y hospitales para sacar adelante su plan

El presidente de EE.UU. con su familia en la Casa Blanca.
Los planes de Barack Obama para sacar adelante la ansiada reforma sanitaria se vieron reforzados ayer después de que una coalición integrada por compañías farmacéuticas, hospitales y otros estamentos implicados lanzaran una fuerte campaña publicitaria valorada en 12 millones de dólares donde respaldan la creación de un nuevo modelo de salud en Estados Unidos. Mientras, el presidente recupera una de las armas de su campaña y contacta vía e-mail con millones de ciudadanos para que se movilicen en defensa de la reforma en un momento especialmente delicado dada la ofensiva lanzada por medios conservadores que consideran «socializante» y hasta «inconstitucional» el nuevo marco jurídico que se pretende crear.
Mientras, el presidente se trasladó a una localidad del estado de Montana como parte su gira por diferentes estados del país para insistir a sus compatriotas que los actuales cimientos el sistema sanitario está abocado a la bancarrota y que es imprescindible una mayor implicación pública para garantizar que la atención a millones de personas sin seguro médico.
Las encuestas empiezan a reflejar una preocupación cada vez mayor que tiene un sector de la ciudadanía sobre el déficit presupuestario que acarrearía la reforma. Sobre todo para los ciudadanos de orientación republicana, el plan es un error que costará caro al país. Manifestantes enardecidos han interrumpido recientemente algunas reuniones públicas de información ofrecidas por congresistas demócratas, capturando la atención de los medios y eclipsando el debate sobre los complejos detalles del plan.
Incluso algunos partidarios de la reforma han criticado duramente a Obama por depender demasiado de otros para exponer sus argumentos, y han acusado a la Casa Blanca de permitir que sus oponentes dominen la discusión.