Micheletti anuncia el fin del estado de excepción y admite la vuelta de Zelaya
El líder de Honduras deroga además la restricción de garantías constitucionales

Una simpatizante del depuesto presidente Zelaya.
Al cumplirse 100 días del golpe de Estado en Honduras, el presidente interino, Roberto Micheletti, anunció ayer el levantamiento del estado de excepción que restringió varios derechos civiles durante más de una semana. Y por primera vez, admitió el regreso del depuesto Manuel Zelaya solo para hacer una transición tras la celebración de las elecciones de noviembre. Además, derogó el decreto que restringía las libertades civiles, allanando así el camino para un eventual diálogo que ponga fin a la peor crisis política del país en décadas tras la asonada militar de junio
El gobernante de facto explicó que la «decisión de anularlo totalmente» se basaba en que había «paz» y el país va volviendo «a la tranquilidad». Sin embargo, en declaraciones a la televisión local admitió que en la marcha atrás influyó el rechazo interno y la reacción de la comunidad internacional.
El decreto prohibía reuniones de más de 20 personas, cerró una radio y un canal de televisión afines a Zelaya y permitía mantener a los detenidos más de 24 horas a los revoltosos.
La recuperación de las garantías constitucionales, que entrará hoy en vigor, era una de las condiciones impuestas por el presidente constitucional, Manuel Zelaya, para poder avanzar el dialogo.
Cualquier solución. Pero Micheletti, quien para muchos observadores es la pantalla para militares y las familias poderosas de la pequeña nación centroamericana, fue más lejos: por primera vez desde el golpe, admitió la posibilidad de que Zelaya pudiera retomar el poder para el periodo de transición. «Si se dieran las elecciones en el país, transparentes, y elegimos al nuevo presidente, de ahí para allá se puede hablar de cualquier escenario, de cualquier solución», dijo.
El mandatario interino agregó que creían «que hay una razón para sentarse a dialogar, que es la patria primero; la restitución es una aspiración del señor Zelaya que habría que escucharla ya con mejores planteamientos, con planteamientos legales», que tendría que tomar la «Corte Suprema de Justicia».
Zelaya fue sacado del poder y del país el pasado 28 de junio por convocar sin consenso una Asamblea Nacional que reformara la Constitución. Regresó clandestinamente a Honduras el pasado 21 de septiembre. Desde entonces está refugiado en la embajada de Brasil.
Su sorpresivo arribo pretendía forzar el dialogo aunque agitó más la crisis política. A toro pasado, Micheletti reconoció en una entrevista a una revista latinoamericana que su expulsión «fue un error» pero defiende que fue apartado del poder por una orden de la Corte Suprema y no por una asonada militar.
«Sí, fue un error, pero tenemos que considerar que las personas que habían ido a cumplir esa tarea tenían miedo. Zelaya tiene seguidores y se podría haber provocado un enfrentamiento», afirmó Micheletti, para quien es innegociable modificar la Carta Magna.