Bruselas abronca a Praga por las maniobras del presidente contra el Tratado de Lisboa
El presidente de la Comisión, en un tono serio, afirmó que «no espera obstáculos artificiales»
La República Checa recibió ayer una sorda reprimenda en Bruselas, adonde viajó su primer ministro, Jan Fischer, para explicarle a Barroso la insólita situación creada por el presidente del país, Vaklav Klaus, que exige cambios en el Tratado de Lisboa para estampar finalmente su firma en el documento y cerrar con ello el proceso de ratificación del documento.
Fischer se presentó con Barroso ante los medios informativos. El presidente de la Comisión utilizó términos y una firmeza inusuales en él para abordar la situación. Dijo que las cosas de la UE seguían básicamente por el juego limpio, por lo que «ciertamente esperamos que no se levanten obstáculos artificiales» para la ratificación.