La misión europea Atalanta cumple un año en el combate de la piratería
El trabajo de los militares ha conseguido reducir el número de secuestros de embarcaciones pero no ha frenado la intensidad de los ataques en el Índico

La fragata «Victoria» zarpó desde la base naval de Rota para participar en la operación.
La misión europea Atalanta contra la piratería en aguas en torno a Somalia cumple un año hoy con resultados encontrados, ya que ha ayudado a reducir el número de secuestros pero no ha frenado la intensidad de los ataques.
El 8 de diciembre del 2008 comenzaron a patrullar los primeros buques militares europeos en las aguas del golfo de Adén, aunque la misión se extendió después, primero a las aguas del Océano Índico vecinas a Somalia y después hasta las Islas Seychelles.
Los ministros de Exteriores comunitarios aprobarán hoy formalmente la prolongación de la misión durante un año más, tras el período inicial de doce meses, después de que en mayo pasado se acordó extender el radio de acción hacia el sur hasta las Islas Seychelles.
Hasta el viernes pasado, se habían registrado un total de 163 ataques piratas en la zona en el último año, de los que 118 fueron frustrados y 45 tuvieron éxito, según cifras comunitarias.
Además, los buques de Atalanta han escoltado hasta Somalia a un total de 54 mercantes con casi 300.000 toneladas de ayuda humanitaria del Programa Alimentario Mundial de Naciones Unidas o de la misión de la Unión Africana en el país. Ninguno de esos buques ha sido capturado por los piratas, según resaltan los responsables de la misión para subrayar lo que consideran «éxito» de la operación.
La misión cuenta actualmente con 12 buques militares y cuatro aviones de patrulla marítima, aunque las cifras oscilan en función de los relevos y las aportaciones nacionales.
Los responsables de la operación han creado un Centro de Seguridad Marítima, en el que están presentes las principales compañías mercantes y los armadores de los pesqueros que faenan en la zona, para coordinar las operaciones de protección y protección ante ataques.
En el lado menos positivo, la misión aeronaval europea no ha logrado frenar la frecuencia de los ataques.