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Concurso de redacción | Diario de la escuela

Destruction (Destrucción)

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Joel Núñez Fernández 4º ESO A, IES «Valle de Laciana», Villablino

El ser humano es una máquina compleja. Pero también es una máquina que se equivoca.

Habitamos una mota de polvo. Un pequeño planeta azul y verde que órbita perdido entre las estrellas. Perdido en la oscuridad de la eterna noche estelar.

Evolucionamos. Nos convertimos en seres grandes, inteligentes y emotivos. Mas nos equivocamos rutinariamente. Dios nos dejó a cargo del mundo. Y no sabemos luchar por él. .. No sabremos luchar por él.

Solo me queda el consuelo de que alguna vez todo cambie. De que toda la unidad personificada se reúna para hacer algo que cambie la irregular danza de la Naturaleza por los terroríficos y oscuros abismos de la destrucción.

Si no, no nos quedará nada. Un puñado de recuerdos que se desvanecerán en el aire inerte, flotando por encima de una atmósfera contaminada.

Lo único que cavilo durante todas las noches del estío fresco y dulce, como el néctar de una flor lozana bañada en rocío y hierbas verdes esmeralda escondidas ante el amanecer, es que, sinceramente, conocer total y absolutamente toda la teoría del reciclado de basuras es, simplemente, absurdo si luego lo aprendido y almacenado en el maravilloso recipiente que es la memoria no se pone a la práctica. ¿De qué sirve saber que el papel y el cartón deben ir al contenedor azul con la típica estructura prismal si luego los tiramos o desechamos a la papelera destruido en mil trocitos pequeños?

Dígamelo. Explíquemelo. No lo entiendo. Para una simple hoja de papel o varias más como en la que está impreso el presente artículo y que ahora están leyendo se necesitaron talar, aproximadamente, cinco árboles. Y si encima no aprovechamos ni reciclamos el papel... ese valioso instrumento en el que escribimos documentos, relatos, novelas...

Mi persona y espíritu yacen, despiertos, en Laciana, ese hermoso valle rodeado de montañas y con una alta biodiversidad con muchas especies de flora, fauna; vegetales, animales. ¡Ah, no! Creo que esto era ya hace, cuando no existía la minería a cielo abierto. Perdonen la equivocación. Aunque ahora también existen diversas floras y faunas en la comarca minera, muchas están muertas y sedimentadas bajo el terreno explotado y destruido deliberadamente por tiranas personas de la bella zona.

Por último, decirles que uno sólo no puede frenar la contaminación, la exterminación de especies, la liberación de gases tóxicos ascendentes con destino la atmósfera y, mucho menos, promocionar el reciclado de basuras con buenos resultados. Es inútil, gastar energía en vano. Para lograrlo, la única manera es contribuir todos, frenar el calentamiento global, tan terrible para todos Si no logramos pararle los pies antes de que alcance su punto máximo de fulminación, defender el reciclaje y las energías renovables y alternativas: proteger el mundo. Si lo logramos, podremos ya jurar que somos dignos de vivir en este bello planeta: nuestro paraíso y el de muchos otros seres que son tan afortunados como nosotros de habitarlo. Aquí doy fin al «pequeño» escrito. Destruction lo resume en plenitud. Esa palabra extranjera lo dice todo.

Destruimos mucho a la madre del todo. Ahora la debemos recompensar con la aportación de nuestra sabiduría, para volver a ver crecer, en paz, a una tímida florecilla bajo una lluvia libre de contaminación; llena de vida.

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