La montaña tampoco acepta industria a cambio de ceder el paso a la Sama-Velilla
Rechazo frontal a la sugerencia de Areces de crear necesidad energética enLeón para diluir la oposición que genera en la provincia la línea de alta tensión

La Sama-Velilla ha encendido una respuesta social en León con pocos precedentes.
¿Industrias voraces que engullan energía eléctrica en la provincia de León? Al movimiento cívico que engloba a las asociaciones que ofrecen firmeza y rechazo al proyecto de una línea de alta tensión por la zona note de la provincia les resulta irreverente la predicción del presidente asturiano, que supone diluida la resistencia a la Sama-Velilla en el caso de que el sur de la cordillera Cantábrica fuera territorio plagado de tejido industrial: «Pero si lo que quiere la montaña leonesa no son industrias, lo que quiere es oportunidad de desarrollo sostenible, proyectos para aprovechar los recursos naturales, que es el futuro, y como no lo va a lograr es si colocan una línea de alta tensión como la Sama-Velilla», aprecia el movimiento Cívico en una primera valoración sobre la propuesta de presentes a cambio de rebajar el nivel de reticencias al tendido. Así cae en tierra baldía el nuevo intento de los promotores del trazado de alta tensión para desgastar el muro leonés, que tampoco pareció darse por aludido cuando un vicepresidente del Gobierno de Zapatero colocó dinero al frente del ariete que golpea incesante los cimientos de la numancia leonesa.
Las declaraciones de Vicente Álvarez Areces sobre la posibilidad de crear demanda eléctrica en León ha soliviantado los ánimos de todos los colectivos que integran el movimiento cívico contra la Sama Velilla; al mismo nivel, parece, que la oferta de Manuel Chaves de pagar por pasar. «Incluso en eso se confunden, estaría bueno que se tratara de pasar la línea sin dar compensaciones económicas; pero no se trata de eso», dicen.