Reportaje | L. urdiales
El Páramo en llamas
El intento de la Junta de entregar las parcelas tras la reconcentración vinculada al nuevo regadío desata una guerra social entre propietarios de veinte mil hectáreas

Imagen de satélite de una zona agrícola afectada por el nuevo reparto en el entorno de Valdevimbre.
No hay agua suficiente en el pantano de cabecera para apagar el fuego que ha encendido la Junta de Castilla y León Páramo leonés abajo. A cuenta de la entrega de fincas de la reconcentración parcelaria, la comarca leonesa paradigma del desarrollo agrario es hoy a escala lo que es la sociedad española; hay dos tipos de parameses: los que quieren tomar posesión de la propiedad y los que no. Ese páramo, el del nuevo regadío, el que encaja en los dominios competencias de páramo Bajo y páramo Medio (según el registro de comunidades de regantes) vive al límite de un conflicto entre vecinos desde que a finales del pasado mes llegaron a la zona unos señores en vehículos todoterreno dispuestos a amojonar las nuevas propiedades, las nuevas masas agrícolas devenidas de un proceso de reconcentración parcelaria que acompaña a la renovación de estructuras de riego, necesaria al parecer para dar competitividad máxima al invento. Los que se toman como una ocurrencia la decisión del servicio territorial de Agricultura de la Junta en León de dar la propiedad de las fincas en pleno albor de la primavera han tomado una postura común: «Que sepan, que por encima de mí cadáver», resumen aquellos contrarios al incendio provocado por la Junta en medio de fincas sembradas de cereal, caminos de concentración si marcar, y un puzzle de cédulas de propiedad con fecha de caducidad inmediata con cultivos de maíz a la espera de cosecha, de remolacha en turno de arranque y miles de hectáreas abiertas a la espera de siembra. Los que creen que la idea de la Junta de dar las parcelas es obra es genial indican que sí, «que no se puede dilatar más el proceso, que no hay más conflicto que el que quieran promover algún colectivo por terceros intereses».
A este tipo de discrepancia apuntan los que la circular de entrega de parcelas no les pilló de sobresalto y con el trigo naciente en las tierras. «A nosotros, lo que nos parece, es que pudo haber algún tipo de información privilegiada, que había gente que sabía que querían entregar las nuevas propiedades en esta época porque resulta sospechoso que aquellos que aceptan que el Itacyl (Instituto Tecnológico de Castilla y León) marque los lindes son lo que no tienen una hectárea de cereal sembrado», argumentan. El ruido de sables del Páramo ha logrado que la Junta comience a echar tipex sobre la circular que ha encendido el Páramo.