La Junta acosa con inspecciones a explotaciones más saneadas
Una de la paradojas que experimenta el sector ganadero leonés -”en vísperas de la nueva aplicación de la condicionalidad de la PAC que se ofrece como una caja de Pandora-” es la persecución que ha sufrido por parte de la administración autonómica durante el último año. Inspecciones aleatorias entre explotaciones que presentaran o hubieran presentado un bajo índice de mortandad entre sus rebaños.
Lejos de entender la medida, ese colectivo se declara damnificado por una política que definen de «persecución» que se repite desde hace años. Las inspecciones se dan al tiempo que un momento de crisis en el sector, azuzado por los efectos de fuertes contagios víricos en la cabaña ganadera.
En zonas de manejo extensivo el campo quedó plagado de cadáveres. Pero las inspecciones se lanzaron precisamente contra las explotaciones saneadas, con bajos índices de mortandad.