Sanidad sanciona a 68 establecimientos por falta de higiene
La Junta reconoce el esfuerzo de la Diputación para vigilar la calidad del agua

Una de las trabajadoras en el laboratorio de León.
En «la joya de la corona», como definen los responsables sanitarios al laboratorio de salud del hospital Monte San Isidro de León, se realizaron el año pasado 16.000 determinaciones-”el 0,1% dieron positivas para algún microorganismo-” en busca de sustancias contaminantes, que se suman a los 25.000 controles, las labores de vigilancia alimentaria en 10.000 establecimientos y 2.500 infraestructuras con un posible riesgo para la salud de los ciudadanos realizadas por la Agencia de Seguridad Alimentaria. «El control analítico es un pilar importante de este laboratorio, con la acreditación 17.025, sus resultados no ofrecen ningún tipo de dudas» dijo ayer en rueda de prensa el director general de la Agencia de Protección de la Salud y Seguridad Alimentaria, Jorge Llorente Cachorro, que acompañado por el delegado territorial, Eduardo Fernández visitó las instalaciones del centro. Esta acreditación la tienen también los laboratorios de Zamora y Soria y está en proceso la de Burgos. «No existe el riesgo cero y las crisis y las alertas nunca avisan», dijo Chamorro. Esta vigilancia permitió el año pasado sancionar a sesenta y ocho establecimientos leoneses por las deficientes condiciones higiénicas con las que trabajaban, se detectaron seis brotes de intoxicaciones por alimentos -”el 40% por salmonella en preparados a domicilio-” y diecisiete alertas de alimentos que no llegaron a la cadena comercial.
Alertas. Sanidad hace controles a las vísceras de los animales en busca de sustancias anabolizantes, toma muestras de alimentos, aguas de recreo y de consumo humano, «no hay ningún parámetro en las aguas de León que supongan un riesgo para la salud, sólo hemos encontrado algún foco de E-coli, que se vigila con una correcta desinfección». El delegado de la Junta, Eduardo Fernández, destacó la dificultad de hacer entender a las juntas vecinales y algunos ayuntamientos, con capacidad limitada, de que deben clorar el agua para una mayor seguridad. Los controles detectaron el año pasado un brote con presencia de microorganismos en una residencia de ancianos de La Bañeza.
El delegado de la Junta aprovechó para reconocer el esfuerzo inversor de la Diputación para controlar la calidad del agua en el medio rural, «se han hecho muchos esfuerzos en la renovación de la traída de las aguas, que se ha concentrado en las zonas donde se detectó arsénico. Después de tres años, ese problema no es importante. No hay presencia de arsénico en León. Es más peligroso que se detecte una posible contaminación microbiológica».
Llorente adelantó los resultados de una encuesta en la que siete de cada dies leoneses piensan que la seguridad alimentaria ha mejorado.