Rodrigo se niega a poner en marcha la primera modernización de Payuelos
Más de un cuarto de siglo después del cierre de Riaño, el sindicato de regantes no asume la titularidad de la infraestructura en las 7.000 hectáreas ya preparadas

La modernización es una etiqueta sin aplicar en Payuelos.
Llueve y no se anuncia fin a la tormenta. El agua vuelve a enfrentar a los regantes de Payuelos. Ahora, no por escasez, sino por la falta de decisión para poder accionar el interruptor de los nuevos regadíos. Una tecla por la que esperan va para tres campañas los agricultores de 7.000 hectáreas del sector 1, donde se inscriben Saelices del Payuelo y Villómar, que cuenta con toda la infraestructura de entubado, en la que se han invertido cerca de 30 millones de euros, pero no disponen de la estrategia para hacer que la electricidad les haga entrar en la mecanización. Como poco, tendrán que esperar otras tres campañas más, como les anunció ayer el presidente de la comuinidad de regantes, Lupicinio Rodrigo, quien comunicó en una asamblea celebrada en Sahagún que este es el tiempo que tardará la Junta en entregar la central hidroeléctrica de Sahechores de Rueda a Iberdrola. Una paradoja más para el proyecto que motivó la ruina del valle de Riaño hace un cuarto de siglo, casi el mismo tiempo en el que se empezó a planificar la infraestructura eléctrica con la que se conseguiría que la fuerza del agua moviera la turbina para abaratar la electricidad.
Pero por el momento, quien quiera apuntarse, que se agencie un generador, vino a recomendar Lupicinio Rodrigo a los descontentos que llenaron la reunión de quejas. Reivindicaciones que tuvieron por toda respuesta una negativa: la comunidad no se moverá para promover la entrada en funcionamiento de la zona amueblada que le quiere entregar el Gobierno, a pesar de que 3.500 de estas 7.000 hectáreas podrían regarse sin electricidad gracias a la altura de la balsa. Hasta que no estén todos, en referencia a las 13.000 hectáreas de la zona Cea que están en fase de construcción, no empieza nadie, se llegó a oír, ante el desconcierto de quienes han aguantado, amarrados a la tierra, para materializar lo que se llena en las bocas de los políticos como base de la lucha contra la despoblación rural.
La única salida pasa por la creación de una comunidad propia a imagen de la que funciona en el sistema Luna-Órbigo, como invitó a los críticos Rodrigo. Si ellos no se mueven para instrumentar la gestión, la amortización, en la que se definan periodos de carencia, y el mantenimiento de la infraestructura no servirán de nada los 30 millones de euros que hay enterrados bajo tierra.
La inversión total del Estado en todo Payuelos será de 540 millones, de los cuales 350 están sin ejecutar. Y el sacrificio del valle más rico de León.