El ladrón dejó su móvil días antes a la espera de una correa para el reloj
El ladrón no era una persona del todo desconocida para la propietaria de la joyería. Hace una semana había entrado en el comercio para preguntar por unas correas para el reloj. Pidió a la joyera que le encargase un determinado modelo y dejó su nombre y un teléfono móvil para su localización. Al cabo de tres o cuatro días, al no recibir la llamada de la joyería, volvió para insistir en que se le hiciesa le petición. La propietaria de la joyería insistía ayer en que algo en el comportamiento del joven le hizo sospechar de que sus intenciones no eran del todo claras. Ayer volvió a la joyería para cometer el atraco. La hija de la joyera, Hilda, describe al caco como una persona alta y muy morena.
Las razones que le llevaron a enfundarse un cuchillo jamonero y amenazar a las dueñas del negocio no están del todo claras, dado su comportamiento anterior ya que de haber culminado con éxito su hazaña, el establecimiento tenía un móvil donde poder localizarlo. «Yo creo que el vino antes a tantear, pero yo no llegué a avisarlo porque no me gustó mucho», comenta Florentina Fernández.
Tras el intento de atraco, la joyería permaneció abierta en su horario habitual hasta el cierre de las dos de la tarde.