La crisis amenaza con retrasar aún más el inicio de la autovía a La Robla
El estudio informativo de esta carretera debía estar publicado desde hace meses y Fomento anunció que la construcción del enlace comenzaría en el 2009

El Gobierno pretende desdoblar la Nacional 630 para conectar por autovía León y La Robla.
Hace meses que el estudio informativo de la futura autovía a La Robla debía estar publicado, pero de él poco se sabe, pese a que Fomento anunció que comenzaría a construir esta infraestructura en el 2009. El delegado del Gobierno en León, Francisco Álvarez, aseguró que los impactos de esta carretera sobre el entorno de la N-630 estarían definidos el año pasado. Seis meses después de asumir el compromiso, el proyecto continúa en el letargo.
Ni el ministro José Blanco ni nadie de su departamento han eximido aún a la autovía de sucumbir al plan de ajuste que prepara el Ejecutivo. El titular de Fomento dejó en el alero el futuro de las infraestructuras viarias leonesas durante su última visita a la ciudad, en el mes de febrero, y ya ha dejado ver, posteriormente, que muchas de estas actuaciones, que sólo están sobre el papel, sufrirán el envite del programa de austeridad. Las infraestructuras con las obras iniciadas también soportarán demoras para dilatar en el tiempo la consignación presupuestaria y reducir el déficit.
Sin noticias. Pese a que ningún responsable público arroja luz sobre la viabilidad económica de la León-La Robla (están en su misma situación la Ponferrada-La Espina y el tramo intermedio de la A-60, entre otras), parece poco probable que el Gobierno dé celeridad a una autovía que tiene un presupuesto estimado de 65 millones de euros para construir 22 kilómetros de trazado.
El ministerio que dirige ahora el gallego José Blanco ya asignó en octubre del 2007 el primer millón de euros para iniciar el estudio de la carretera. Lo adjudicó con un plazo de ejecución de 24 meses, por lo que el proyecto debería estar en redacción si se hubiera cumplido el cronograma pactado. Desde ese movimiento administrativo, todo sigue igual.
La León-La Robla arrastra, por tanto, un retraso arbitrario, que puede perpetuarse si al final el ministerio la incluye en la lista de actuaciones que quedarán en el aire a consecuencia del plan de ajuste, que prevé ahorrar 50.000 millones de euros en los próximos tres años.
Si bien, fue el propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien anunció la ejecución de esta infraestructura, que abrigó -”el líder socialista-” como si fuera la solución al peaje del Huerna. La comprometió el 20 de junio del 2006, en un encuentro que mantuvo en Moncloa con una delegación de periodistas leoneses.
En ese momento no dio plazos, pero un par de años después sí se fijaba el 2009 como el año en el que empezarían los trabajos de construcción.
Mínimo, en el 2011. Aunque con el estudio informativo aún en fase de composición y la amenaza del plan de austeridad sobre las infraestructuras, es casi seguro que las obras no puedan comenzar ni siquiera en este año.
Primero habrá que conocer las conclusiones del estudio, que debe definir cuál de los tres corredores planteados es el idóneo: uno discurre por la vega del río Bernesga, al este de Cuadros, Pobladura y Sariegos; otro avanza más próximo a San Andrés, al oeste de la ribera, y el último aparece en paralelo a la actual N-630. Después habrá que elaborar los proyectos técnicos, aprobar el informe de impacto ambiental, licitar y adjudicar las obras.
Un periplo burocrático que tropezará con la necesidad que tiene el Gobierno de dosificar las inversiones. Está previsto que la reorganización de a la que obliga el plan de austeridad se conozca en las próximas semanas.