Reportaje | l. URDIALES
Una máquina del tiempo
La estación meteorológica de León suma 73 años de predicciones

Félix Salán, Francisco Alvárez y el coronel Castillo Bretón, ayer en la estación Meteorológica.
La máquina del tiempo que tiene León es un archivo de variables que mandó el cielo a esta tierra desde el año 1937. Lluvia, viento o nieve; rocío y escarcha, humedad relativa o heladas. La máquina del tiempo es un observatorio meteorológico que está dotado de la más moderna tecnología para prestar información válida para la navegación aérea y esencial para el análisis sinóptico meteorológico. Y junto a la tecnología puntera que mete al Observatorio de León en el mercado de datos de la inmediatez que recorre el mundo en diez minutos, están los complementos convencionales. que llevan más de siete décadas informando a los leoneses sobre el clima que les iba a acompañar al día siguiente. Allí fuera, una garita orientada al norte, esconde los artilugios necesarios para tener conciencia de lo que va a venir; hay termómetros de máximas y mínimas, sensores de humedad, veletas y anemos; puvliómetros y termómetros de tierra, medidores de radiación; lectura de campo que procesan, registran e interpretan modernos programas informáticos. El Gobierno ha invertido en los últimos dos años 800.000 euros en modernizar las estaciones meteorológicas de León; 426.000 en el que se asienta en las instalaciones de la base aérea de La Virgen del Camino; 300.000 en un nuevo observatorio en Ponferrada; el resto, en el refuerzo de las estaciones complementarias del Páramo, Astorga, Luna y Ribera del Esla. Destacó el esfuerzo y celebró la fiabilidad el subdelegado del Gobierno en León, Francisco Álvarez, que quiso reconocer la labor del observatorio de León en una visita para conmemorar el Día Mundial de la Meteorología.
Junto al detalle de la tecnología puntera conviven artilugios que no saben de avería. Félix Salán, que es jefe de oficina del Observatorio de León, muestra su debilidad por el barómetro, que ha cumplido con la faena desde que la aviación alemana aterrizó en el viejo aeródromo de La Virgen. En tan amplio testamento, hay pasajes para subrayar; por ejemplo, el pico de temperatura que el pasado 20 de diciembre dejó el termómetro a 15 bajo cero; el tercer registro más bajo que registra la garita del observatorio en 70 años. Una máquina del tiempo. alternativa para quien prefiera este sistema en vez de mirar a Peña Ubiña y leer las nieblas al atardecer.