Diario de León

Reportaje | a. caballero

La novena a Santa Nonia

El solar del aparcamiento de los discapacitados ha entrado en las quinielas para favorecer los intereses urbanísticos de Ayuntamiento y Diputación desde los 80

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Quedó para solar, pero 500 millones de pesetas, cerca de 3 millones de euros ahora, es mucho dinero. Ahí en medio, entre el conservatorio, Correos y la biblioteca pública. Un caramelo que han jugado a meterse en la boca durante los últimos 30 años la Diputación y el Ayuntamiento, interesados en rentabilizar un espacio que, bien en infraestructuras públicas, bien en dinero, bien en proyectos de iniciativa privada, ha circulado como comodín sin hacer baza, mientras el grupo de discapacitados que obtuvo la cesión en marzo de 1988, durante la presidencia del socialista Alberto Pérez Ruiz en la Diputación, aprovechaban para vivir con la explotación de las plazas de estacionamiento, sin renta, ni licencias, a la espera de que les notificaran el levantamiento del tendejón que hace de caja.

Nada hubiera sucedido si en los años 80, antes de la operación Pallarés, se hubiera asentado el Museo de León en el solar. Hubo hasta proyecto, firmado por Alejandro de la Sota -”quien hizo al lado el edificio de Correos-” que lo había concebido de manera original para el solar del Obispado en la plaza de la Catedral. La Diputación no sacaba nada, pero la iniciativa no fraguó por falta de dinero.

La actuación desinteresada se rompió a partir de este punto. Acostumbrados a cambiar cromos, en la década de los 90 los políticos municipales y provinciales empezaron a barajar una operación a tres bandas en la que cada parte obtenía un rédito, con el dueño del Emperador como tercera parte en discordia: el Ayuntamiento obtenía la titularidad del teatro, el propietario privado se quedaba con la finca del párking para venderla o promover un uso hotelero y la institución provincial lograba la titularidad del solar municipal del patio de Trastámara, al lado de La Rúa, donde ingresaría los réditos gracias a su uso para el desarrollo de un pequeño mercado o superficie comercial.

Otra negociación fracasada, como la que intentó capitanear un empresario que traía bajo el brazo el proyecto de construcción de un uso hotelero con apartamentos de cocina, baño y dormitorio que admitían alquiler por horas, con sauna y una pequeña piscina en el sótano.

No escapó el solar tampoco al proyecto que pretendía cambiar todo el entorno, planteado por Cecilio Vallejo. Ayuntamiento y Diputación compartían la explotación del parking subterráneo, a cambio de que la institución provincial cediera el parque frente a Correos para la construcción de un intercambiador de transporte; todo complementado con el soterramiento del eje que comunicaría Lancia con Alcalde Miguel Castaño, lo que permitía prolongar Corredera hacia Independencia y Santa Nonia hacia Marqueses de San Isidro.

Desde entonces, se han repetido los intentos de intercambiar cromos para que todos ganaran. El último intento, el pasado año, vinculó el solar al nuevo polígono de La Granja. El Ayuntamiento aceptaba el uso hotelero de la parcela y la Diputación se comprometía a compartir los beneficios de la venta, además de que se comprometía a sufragar parte de los costes de construcción de los viales de la urbanización de 1.100 pisos, que debía ser desbloqueada por el consistorio para que el Palacio de los Guzmanes ingresara 20 millones de euros por la enajenación de las fincas que pose en el sector, con los que financiar las obras de los Planes Provinciales.

En ese pulso andan, mientras los discapacitados rezan a Santa Nonia.

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