Una intrusa en mi vida
Opinión | Margarita Vázquez Monzú
Afectada de fibromialgia y socia de Alefas
Hoy 12 de mayo es mi día. Bueno, el día de una intrusa que ha entrado en mi vida, sin pedir permiso llamada fibromialgia.
Esta enfermedad intrusa, invisible, crónica, cargada de dolor, cansancio inexplicable me ha llevado a un estado de ansiedad y depresión. Siento que se está apoderando de mi vida y de la de muchas personas, porque hay días que no puedo expresarme como quiero, porque me siento con menos fuerzas para ponerme bien, porque me siento asustada y triste, porque me cuesta aceptar mi nueva situación, porque me niego a ser una persona enferma y en el fondo no quiero serlo.
La fibromialgia además de enfermar mi cuerpo, enfermó mi alma dándome tristeza, miedo e ira. Miedo al desconocimiento de la enfermedad; tristeza porque perdía casi lo más importante, la salud, porque me levanto y me acuesto pensando en lo que va a ser mi vida y la de los míos-¦e ira porque me siento enfadada conmigo misma, me siento culpable de que esta intrusa me haya escogido a mi, porque me siento necesitada, sin energía y sobretodo porque me siento incomprendida.
He visto como mi carácter, mi estado de ánimo ha cambiado, me doy cuenta que no soy esa persona alegre que era, que el dolor se apodera de mi y de mis emociones, que a veces me convierto en una persona arisca, incluso desagradable y es sensación hace encerrarme en la mas absoluta soledad.
Tengo dolor también en mi corazón porque esta enfermedad ha hecho cambiar mi comportamiento para con los míos e incluso me siento con la obligación de pedir perdón a la gente que me rodea: a mi marido, porque le pido más de lo que él me puede dar, a mis hijos, por haberles hecho madurar antes de tiempo, a mi familia por mis malas contestaciones, a mis amigos y compañeros porque a veces siento que no me entienden ni me creen y me voy distanciando de ellos.
Pero tengo que decir que he encontrado amigas nuevas, amigas que sufren y sienten lo mismo que yo, que viven como yo unidas a esta enfermedad invisible y ellas y solo ellas me han ayudado a volver a hacer algo que hacía mucho tiempo que no lo hacía sonreir. Gracias compañeras de la Asociación Alefas.
Hoy, en mi día, en nuestro día amigas quiero decir a mi familia, amigos, compañeros-¦ que os quiero ayudar, pero no tengo ánimo para ello. que os amo, pero no tengo fuerza para hacéroslo sentir que os quiero acompañar, pero a veces la enfermedad me lo impide que os quiero evitar sufrimiento y ocultar mis dolores y angustia todo lo que pueda.
También quiero decir muy alto que con nuestros dolores estamos aquí, que con la incomprensión estamos aquí, que con la desconfianza de algunos profesionales estamos aquí-¦ y que vamos a seguir luchando porque esta enfermedad. la fibromialgia, se merece la comprensión de los otros, merece ser creída y esperamos de los demás respeto, comprensión, compañía y sentido solidario.
Por mi experiencia creo que cualquier dolor crónico, como es la fibromialgia, se hace más llevadera con el cariño y soporte de los tuyos, que la soledad encabrita la enfermedad y todo enfermo debería estar arropado por nubes de cariño.
Que el amor y cariño se demuestra en la enfermedad, en el dolor, en los momentos más duros y si de verdad nos quieren que nos acompañen en los momentos de sufrimiento, sin una queja, con una sonrisa en la boca y un beso en los labios.
Feliz día.