Entrevista | Javier Urra | Doctor en Psicología
«La gente no quiere sufrir. No hay que colocarse a la sombra de la realidad»
Javier Urra presentará en el Club de Prensa del Diario de León recetas para compartir la felicidad.
-«Recetas para compartir la felicidad» es el título del libro y de su conferencia en León. ¿Cree en las recetas mágicas?
-"En el libro hay veinte recetas con veinte primeros, veinte segundos y veinte postres. Pero en la número sesenta escribo que no creo en las recetas. El título es un guiño para que hablemos del tema, pero no creo que haya recetas. Hay una palabra esencial en ese título y es compartir. Al final de la vida habrá que preguntarse para qué hemos vivido o mejor, para quién hemos vivido.
-"En la sociedad actual esto de compartir parece que no se entiende muy bien, porque la competitividad es lo que marca el día a día
-"No estoy de acuerdo. Se comparte mucho. Con una situación de casi cinco millones de parados, si las familias no estuvieran compartiendo todo, el hogar, el dinero, los ahorros, la situación posiblemente habría estallado ya. Se comparte mucho. En parte sí es verdad que hay una sociedad muy competitiva, pero también es muy cooperativa. Hay mucha gente que trabaja en asociaciones, en oenegés. Se puede ser competitivo y cooperativo al mismo tiempo.
-"Los libros de salud y los de autoayuda son los que más se venden en las librerías. ¿Estamos tan necesitados de recetas?
-"Hace años la gente se moría porque había lepra, paludismo, cólicos misereres, tifus, cólera. La esperanza de vida era muy baja. Hoy la salud física ha mejorado muchísimo y la gente se vuelca hacia otro aspecto que es el de encontrar la felicidad emocional y busca respuestas psicológicas para su alma. Por eso tienen tanto éxito estos libros.
-"A pesar de todos estos productos literarios que están al alcance de todo el mundo ¿somos felices?
-"Mayoritariamente sí. España es el octavo país del mundo que se siente más feliz. El último estudio del Insituto Coca Cola que hemos hecho, ya afectados por la crisis, baja un poco el índice, porque la gente valora más la salud, la amistad y otros aspectos. Si preguntas en general te dicen que sí, pero si se entran en los detalles acaban diciendo que no.
-"Ese dato se puede cuantificar por el número de ansiolíticos que se consumen, que están en aumento.
-"La gente antes sabía sufrir, pero hoy no. Estamos en una sociedad en la que tendríamos que preguntarnos hasta dónde debemos terminar con el dolor y la realidad de la vida, que es saber que te vas a morir, que hay enfermedades terribles. Yo no me pondría a la sombra de la realidad. Hay que ser feliz conscientemente. El optimismo es una obligación ética. A la vida hay que pedirle lo que puede dar, no más. Hay que buscar un equilibrio y una armonía con nosotros mismos y con los que compartimos la vida.
-"Usted fue Defensor del Menor ¿de qué manera se puede actuar desde la infancia para lograr una ciudadanía con más salud psicológica, con más alta capacidad para la frustración?
-"A mí me gustan más nuestras generaciones que la de nuestros abuelos. Hemos publicado hace poso un libro que se titula Fortalece a tu hijo: guía práctica para afrontar las adversidades de la vida. Hay gente a la que la vida le da una bofetada y a partir de ahí instaura unas fortalezas no para evitar el dolor que es inevitable porque somos vulnerables, sino para ayudar a caminar por la vida. Hay que educar a los niños para que acepten más frustración, que les enseñemos a ocuparse y no preocuparse. Hay que decirles que la solución a los problemas viene de ellos, no de fuera, que tengan gratitud a la vida y a las gentes, que sepan perdonar, que se sepan vincular bien con la familia y los amigos, que algún día será muy necesario ese vínculo, que tengan pensamientos alternativos, que sepan que este mundo es pequeño y que las circunstancias de la vida se nos escapan. Eso lo tienen que mamar y no se está haciendo esta labor con la infancia.
-"Las personas que asisten a sus conferencias y participan en los coloquios ¿qué inquietudes manifiestan?
-"No sé si representa a la ciudadanía en su conjunto. Asiste porque conoce a Javier Urra o porque le gusta esta actitud de optimismo, no transmite preocupaciones. Hay preguntas sobre cómo educar a los chavales. Hay alguna denuncia porque quieren educar en un tipo de valores, pero la sociedad va por otro camino.
-"Por tramos de edad ¿cuáles son las personas que acuden a estas ayudas?
-"Ha habido de todo. En algunas ciudades hay gente de más edad y en otras muchos jóvenes. Hay mucha variedad de edad, situación económica y género. La búsqueda de la felicidad es un objetivo de todos. La mayoría de la gente lleva una visión muy positiva de los demás. Llevo veinte años trabajando con violadores, psicópatas, con gente con problemas y sin embargo encuentro mucha gente positiva.