El jubilado que atracó para pagar la residencia de su esposa es viudo
El juez manda a prisión al hombre que robó 5.300 euros con un arma simulada

Exterior de la oficina atracada.
El juez ha zanjado las desviaciones colaterales del caso del atraco a la urbana del Santander Central Hispano en Alcalde Miguel Castaño. El atracador ha ingresado en prisión, prisión preventiva, imputado por un delito robo con intimidación.
En las diligencias que se instruyen con el caso queda de manifiesto que el detenido, de 72 años, no contaba con otros antecedentes penales. Y, también, que el móvil que alegó para cometer el atraco con el que logró apoderarse de 5.300 euros de la entidad bancaria no se ajustaba con la realidad familiar que vive: las investigaciones judiciales comprobaron que este jubilado es viudo desde hace medio año. Ahí se diluye la consideración social que había levantado el caso una vez que se hizo pública su declaración sobre los motivos que le llevaron a tratar de lograr dinero exhibiendo una pistola. El arma, simulada. El móvil, también. No se descarta otro transfondo, ahora que la investigación judicial ha comprobado que en más de siete décadas no había pasado la línea roja de la ley.
Con la explicación aquella de la urgencia y la angustia económica como justificación de la medida desesperada de empuñar un arma en el limbo, la repercusión del caso abandonó la vereda de la heroicidad. Con la orden judicial de ingreso en prisión se apagó la llama que alimenta la rebeldía en casos similares. También los focos de los matutinos de televisión, que habían girado a la ciudad leonesa interesados por la excepcionalidad del suceso, en el que un septuagenario empuña una pistola de juguete para obtener dinero y evitar así que su esposa pierda la plaza en la residencia por no pagar. Estaba el plató en marcha cuando la autoridad judicial aplacó la voluntad de las masas de clamar justicia para el reo. Ahora se especula con otras circunstancias como el elemento que encendió la mecha del atraco.
En una primera manifestación y tras ser retenido por un agente de seguridad de un centro comercial próximo a la oficina atracada, el jubilado explicó que su historial de antecedentes penales se estrenó por causa del aprieto económico que le suponía destinar cuatro quintas partes de su pensión a sufragar el recibo mensual de la residencia de la tercera edad en la que supuestamente estaba ingresada su mujer. En la declaración ante el juez no debió de ser tan convincente, al menos tras comprobar el juzgado con diversas pesquisas que su situación de viudedad se remontaba a comienzos de este mismo año.
El movimiento policial a mediodía del martes ha dado con el atracador en la cárcel.