El arranque de los trabajos frena la actividad comercial del entorno
Los comerciantes de la zona de Padre Isla han empezado a sufrir los trastornos propios de las obras. En la primera jornada de obras algunos establecimientos de la avenida y las calles aledañas vieron mermar su facturación diaria en la primera jornada de trabajos y las previsiones para los próximos días también son negativas, aunque aseguran que habrá que esperar a ver cuanto se prolongan las obras para analizar el impacto en las cuentas.
Los vendedores se quejan de que los clientes que se encuentran de paso no paran y se dirigen a establecimientos no afectados por los trabajos. Sin embargo, aseguran que la clientela habitual ha acudido con total normalidad. «Entre escombros no vas a comprar, si hay obras te vas a otra zona», lamentaba María Jesús, que regenta una tienda de ropa.
Otros como Salvador, de la Armería Marso, aseguran que la falta de espacio para aparcar lastra sus negocios. «Con las obras y sin aparcamiento van a comprar y se astascan, vienen la primera vez, pero luego no vuelven más», afirma el joven armero.
Los comerciantes no son los únicos a los que molestan las obras. La asociación de vecinos y comerciante Guzmán el Bueno continúan su campaña de recogida de firmas para paralizar el proyecto. Ayer hicieron entrega en el Ayuntamiento de un nuevo paquete de folios con firmas de rechazo a las obras del tranvía. A la iniciativa se han sumado otros colectivo como la asociación de taxistas, mientras que en Internet también es posible encontrar páginas contrarias al proyecto.