León tendrá el clima de Madrid

Los científicos pronostican un aumento de ocho grados centígrados en los veranos de final de siglo

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marco romero | león
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León registrará, con un elevado nivel de certeza científica, un aumento de las temperaturas de hasta ocho grados centígrados de aquí al año 2100 y un acusado descens ºo del agua acumulada por las precipitaciones, dos fenómenos que radicarán en la provincia las condiciones climáticas que tiene actualmente Madrid, con veranos excesivamente secos y calurosos. A su vez, Madrid adoptará el clima de Sevilla y Sevilla, el del desértico estado norteamericano de Arizona.

Las proyecciones regionalizadas del cambio climático elaboradas por la Agencia Estatal de Meteorología dibujan un escenario poco menos que apocalíptico para final de siglo. El modelo de predicción que presenta las hipótesis más negativas asegura que la región climática de León, como la mayor parte de los territorios continentales de la península, soportará incrementos de temperaturas de entre seis y ocho grados respecto a la media registrada en el último siglo. Lo peor llegará durante los meses de junio, julio, agosto y septiembre. Los veranos de los últimos decenios del siglo XXI podrían alcanzar temperaturas medias máximas cercanas a los 40 grados, mientras que los inviernos se prevén mucho más suaves que los actuales, con temperaturas entre tres y seis grados más cálidas entre octubre y diciembre. De enero a abril se estima que el aumento no supere una diferencia de tres grados respecto a las temperaturas máximas actuales. Las mínimas, sin embargo, tan sólo subirán entre uno y tres grados.

 

El norte, a secas. Otro caso es la pluviometría. El norte de León será mucho más seco que ahora. En el 2100 se cree que las precipitaciones anuales aportarán un tercio menos de agua en este territorio. La aridez también afectará a los municipios del sur (los Oteros, Tierra de Campos...), aunque la oscilación de las lluvias tendrá menos impacto en relación a sus valores actuales, puesto que los científicos calculan que, como máximo, en estos territorios caerá un 20% menos de agua. Resulta significativa la previsión de que las precipitaciones sean más intensas que la media del último siglo en los meses que preceden y suceden al verano, lo que podría augurar la concentración de tormentas en estos periodos.

 

Más que en España. Las perspectivas para toda la península indican que en el 90% de los casos se prevé un incremento de la temperatura máxima entre tres y seis grados centígrados para el periodo 2070-2100 respecto a los valores de referencia (1961-1990). Para la temperatura mínima este incremento está comprendido entre dos y cinco grados centígrados. Estos aumentos son ligeramente inferiores en Baleares, especialmente en los valores máximos, como consecuencia del efecto amortiguador de los océanos. En cuanto a las precipitaciones, los científicos muestran una mayor dispersión de resultados. No obstante, aunque durante la primera mitad del siglo no existe una tendencia significativa en la precipitación de la España peninsular, sí existe una tendencia a la reducción de la misma en la segunda mitad del siglo XXI. Para el último decenio de este siglo, las precipitaciones medias del país podrían situarse probablemente en una horquilla situada entre el 15 % y el 30 % respecto a la precipitación del periodo 1961-1990.

Estas proyecciones del cambio climático, presentadas ayer en Madrid, corresponden a la actualización de los datos que están siendo utilizados por expertos de universidades -"caso de la de León-", centros de investigación, comunidades autónomas y empresas privadas para constatar las variaciones del clima entre siglos. La información disponible ha permitido verificar un ligero calentamiento hasta finales de los años 40 del pasado siglo y un ténue enfriamiento hasta los primeros años de la década de los setenta. A partir de 1980 se empieza a producir de nuevo una tendencia global al calentamiento que se mantiene hasta hoy. El Observatorio Meteorológico de La Virgen del Camino, con estadísticas desde 1937, ha detectado un considerable aumento de las temperaturas mínimas, aunque no de las máximas. En este periodo la máxima absoluta fue de 38,6 grados centígrados.

 

Los glaciares se deshacen. El cambio climático también es constatable en el Parque Nacional de Picos de Europa, donde la temperatura media ha subido 0,9 grados centígrados desde hace 150 años, según el último estudio sobre el glaciarismo en España, que vaticina la desaparición de los últimos restos glaciares del espacio protegido en 30 años como consecuencia de la desglaciación.

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Es sintomático que el último reducto eurosiberiano de la provincia leonesa se encuentre en fase terminal, más aún cuando se conoce que, a fecha de hoy, León emite a la atmósfera más de 17 millones de toneladas de CO2, mientras que su masa forestal sólo es capaz de absorber dos millones, según el cruce de datos del Registro de Emisiones y los del Inventario Forestal Nacional. De esta manera, León necesitaría una superficie forestal siete veces mayor para neutralizar la contaminación que produce.