La estación de San Glorio queda técnicamente sin terrenos porque su cesión caduca este mes
Llánaves y Portilla dan por extinguido el convenio para el traspaso de 1.200 hectáreas a la Diputación

Las agujas de Cardaño separan el valle de Lechada y el Parque Natural de Fuentes Carrionas.
El proyecto de la estación de esquí de San Glorio se quedará técnicamente sin terrenos este mes. El convenio firmado el 17 de agosto del 2005 por las juntas vecinales de Llánaves y Portilla de la Reina para ceder a la Diputación Provincial de León 1.200 hectáreas de suelo durante 75 años con el objetivo de construir un complejo de ocio invernal quedará extinguido en 14 días puesto que se daba un plazo de cinco años a promotores y administración para poner en marcha las primeras infraestructuras. «Si en dicho plazo no se lleva a cabo la iniciación de las obras -"así ha ocurrido por los sucesivos retrasos en la tramitación del proyecto-", la cesión quedará sin efecto y la junta vecinal podrá disponer libremente del terremo de su propiedad», según recoge el documento firmado por el entonces presidente de la institución provincial, Javier García Prieto, y los respectivos pedáneos.
No será un problema. Este limbo administrativo no tiene perspectiva de convertirse en un nuevo elemento de preocupación para los impulsores de la estación de esquí -"esta misma semana presentaban su proyecto definitivo a la Junta-", puesto que tanto los representantes locales como los titulares de terrenos particulares -"las cotas altas del proyecto se ubican en montes comunales, mientras que las faldas de los valles donde se concentrarían los servicios de la estación son propiedades privadas-" están abiertos a firmar una nueva cesión, aunque con nuevos condicionantes.
Hasta ahora, la Diputación se comprometía a pagar una subvención nominativa anual de 30.000 euros a cada una de las juntas vecinales como contraprestación por la cesión del terreno, cifra que poco tiene que ver con el millón y medio de euros que ingresan, por ejemplo, los pueblos donde se asienta Baqueira Beret. Los pedáneos dan por extinguido el convenio del 2005 y se ponen a disposición de la Diputación para firmar otro nuevo sin mayores pretensiones que «garantizar que las inversiones en infraestructuras sean considerables en esta zona, pero sin renunciar a nada», sostiene el presidente de Portilla, Ismael Compadre.
Ni él, ni el pueblo de Llánaves ni los particulares tienen interés en entorpecer el desarrollo del proyecto. «Hay que negociar una cosa lógica», defiende el presidente de la Asociación de Propietarios de Fincas Rústicas de Portilla, Roberto Antón. «Somos capaces de darlo gratuitamente si las compensaciones para estos pueblos merecen la pena; lo único que queremos es que revierta en los pueblos, no exactamente dinero». Hay que recordar que los dos pueblos de la montaña leonesa consultaron en concejo público la conveniencia o no de ceder estos terrenos a la Diputación para que a su vez los pusiera a disposición de los promotores de la estación de esquí -"requisito meramente formal-" y el resultado fue ampliamente favorable para el sí.
La Diputación tiene que mover ahora ficha. La renovación de un convenio requiere su aprobación en un pleno, algo que por plazos será imposible de cumplir antes del próximo día 17. «La vigencia del convenio se extenderá a la duración de la cesión de uso», subraya la última cláusula del documento. Los responsables de la institución provincial desconocían la prescripción del concierto, admitieron fuentes consultadas.
El convenio fue aprobado en un pleno en la Diputación en el año 2004, entró en vigor el 17 de agosto del 2005 y fue modificado en diciembre de ese mismo año para corregir erratas sin trascendencia.