Diario de León

Los comerciantes de Mariano Andrés denuncian pérdidas a causa de las obras

Los constantes retrasos en la reforma de la avenida indignan a vecinos y propietarios de establecimientos, que exigen responsabilidades y buena praxis

Uno de los locales que han cerrado durante las obras y la crisis económica.

Uno de los locales que han cerrado durante las obras y la crisis económica.

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s. c. anuncibay | león
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Los vecinos y comerciantes de la avenida Mariano Andrés están «indignados» por los retrasos que acumula la obra de remodelación de la calle. Debía estar terminada en enero, pero la quiebra de la primera adjudicataria, Teconsa, paralizó durante varios meses los trabajos. La segunda concesionaria, Fomento de Construcciones y Contratas, tampoco ha cumplido los plazos y ha tenido que levantar otra vez el pavimento, desde el puente de acceso a la Universidad hasta la plaza Juan de Austria (500 metros), para volver a echar el aglomerado. Esta parte de la avenida está cortada y tendrá que reasfaltarse por tercera vez.

«Esto para nosotros es una ruina», denuncia Manuel Llorente, propietario de la pescadería que está situada en el número 116 de Mariano Andrés. «Con este tramo hemos tenido la negra, parece que nos ha mirado un tuerto», lamenta este comerciante, mientras uno de sus clientes culpa al Ayuntamiento del despilfarro y exige responsabilidades.

La misma opinión dicta Diana Velasco, que regenta el «Kiosco Rulos». «La calle está hecha una pena; cuando llueve entra el agua en los locales», critica. No entiende que vuelvan a levantar el firme «cuando las obras debían terminar en julio (última fecha comprometida por el Ayuntamiento)» y asegura que ni si quiera avisaron. «Pusieron las señales a las 8.00 y a las 10.00 horas ya no se podía aparcar», afirma.

Carmen Rodríguez, trabajadora de la Floristería Musgo, asegura que las ventas se resienten por las obras. «Lo estamos notando muchísimo; la mayoría de los clientes que antes venían con el coche a por un centro ahora van a otros establecimientos porque aquí ya no se puede aparcar», aclara.

«Además todo esto coincide con la crisis y se están poniendo en peligro muchos empleos», explica Carmen Rodríguez, que desde el comienzo de la reforma de la avenida ha visto como su jornada laboral se reduce sólo a la mañana. Antes trabajaba también por la tarde. «Con la actual situación económica no velo lógico que se haga una obra tan mal y haya tanto despilfarro», reprocha.

En la misma línea se expresa Josefa Álvarez Álvarez, de la Panadería la Esperanza, que critica que un año después de iniciar las obras las «cosas sigan igual de mal». Asegura que «afecta muchísimo a las ventas» y censura la falta de información. «Nadie sabe cuándo va a terminar esto, ni siquiera los propios obreros».

Ángel Díez, propietario de la tienda de reparación y venta de calzado Ángel, contabiliza un 30% en pérdidas por las obras y reprueba a los responsables públicos por la demora. «Nos dijeron que terminaban en julio y mira como estamos», justifica.

Los vecinos parece que tampoco están conformes. Ludivina Díez Fernández, que lleva diez años en el barrio, lamenta la pérdida de aparcamientos, pese a la «anchísima acera que han dejado». Eutimia Gómez (30 años en el barrio) asegura que «esto es horrible y no hay quién lo aguante».

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