Llamas tarda 68 días en asumir que sus negocios no le permiten presidir la caja
El presidente de Caja España reconoce públicamente que la ley lo hace incompatible para el puesto
Llamas, ayer, a la hora de comparecer en rueda de prensa en la sede de Caja España en Botines.
Santos Llamas reconoció ayer que el nuevo decreto ley lo hace «incompatible» para asumir el cargo de presidente de la caja que verá la luz con la fusión de Caja España y Caja Duero. «Tengo claro que soy incompatible para el cargo de presidente», dijo en una comparecencia pública que se produjo 68 días después de que se aprobara en Consejo de Ministros (9 de julio) la nueva normativa que ha de regir sobre la gestión de las cajas de ahorro. «Tengo riesgo, soy empresario y voy a seguir siendo empresario», razonó en el adiós, ante la incompatibilidad que negó durante las nueve semanas y media que mediaron desde que el Gobierno de Zapatero sancionó la ley que endurece el acceso a la gestión de una caja de ahorros.
El actual presidente de Caja España hizo oficial su retirada del pulso por la presidencia de la nueva entidad con la lectura de un comunicado, en el que quiso dejar clara su intención de no ser un estorbo para el proceso de fusión de las dos entidades financieras. «No voy a ser un problema para culminar con éxito la fusión», dijo.
En la lectura del escrito en el que se expone el obstáculo legal que encuentra en la nueva ley para seguir al frente de una caja de ahorros, Llamas aludió al malestar que la han causado noticias relativas al futuro de la caja de ahorros pendiente de nacer de la fusión entre España y Duero, y quiso desmentir «informaciones parciales y algunas de ellas falsas y malintencionadas que creo que están deteriorando tanto la imagen de Caja España como la mía, a nivel personal y como presidente de esta entidad».
Se despidió solo. Lejos del abrigo que encontró en ruedas de prensa anteriores relativas al proceso de fusión de la caja, Llamas compareció solo ante los medios de comunicación, aunque en la misma estancia estuvieron presentes algunos consejeros y directivos de la entidad financiera, como Bernardo Fernández Álvarez, el secretario del Consejo, Miguel Ángel Álvarez, o el ejecutivo José Manuel Corral y varios miembros del gabinete de imagen y comunicación. En esa mesa de la sede financiera de Botines desveló su desconocimiento en torno a la posibilidad de que Caja España no vaya a cubrir todas las plazas que le corresponden en el nuevo consejo de administración de la entidad que va a resultar de su unión con Caja Duero. «No lo sé», dijo en respuesta escueta sobre el alcance de ese proceso relacionado con las incompatibilidades de los miembros representativos de la entidad.
Además, se excusó de cualquier tipo de culpa relativa al retraso en la convocatoria del consejo para poner en marcha la nueva entidad de ahorro, que aclaró depende ahora de que llegue a la caja la notificación de que la Junta ha aprobado la nueva situación societaria de la caja. Según explicó Llamas, «Caja España está dispuesta a convocar el consejo de administración de la caja fusionada, pero para ello es preciso que la Junta informe por escrito de forma oficial del acuerdo de fusión que se aprobó en consejo de Gobierno la semana pasada, que hasta ahora es un acuerdo que sólo conocemos por la prensa». «Nada más que esté la comunicación referida nos pondremos de acuerdo para formalizar la convocatoria del consejo», finalizó.
El reconocimiento público de Llamas sobre las incompatibilidades que le alejan de la presidencia de la nueva caja, para la que estuvo propuesto inicialmente con el respaldo del PSOE y su propio voto, se sucede una vez que trasciende la negociación entre socialistas y el PP para buscar un presidente de consenso ajeno al consejo de la nueva entidad. Por ese flanco se dan ahora los pasos a alto nivel político.