La apertura de Ventas Oeste en otoño dará otra salida al tráfico del hospital
El Ayuntamiento recepcionará el sector una vez se acabe con las zonas verdes

La urbanización Ventas Oeste está entre la carretera de Asturias y el barrio de La Inmaculada.
Con los viales terminados y sin estrenar desde hace más de dos años, la urbanización de Ventas Oeste se estira entre la carretera de Asturias, Cantamilanos, el barrio de la Inmaculada y la sombra del complejo hospitalario. Una nueva mancha urbana que empezó a ejecutarse en diciembre del 2005, con los trabajos de demolición, y a la que le pilló la crisis en medio. Más de 130.000 metros cuadrados definidos para dar cohesión a la linde norte de la ciudad, que se abrirán por fin este otoño. «A finales de octubre o principios de noviembre», como confirman fuentes de la junta de compensación, que detallan que las labores pendientes se limitan a «remates de albañilería en bordillos y el ajardinamiento de todo el sector», en lo que «ya han empezado a trabajar las máquinas para que esté finalizado todo lo antes posible».
El horizonte previsto lo esperan con ansia los vecinos del entorno, encajonados ahora entre eriales, y los usuarios del complejo hospitalario, que encontrarán una vía fluida alternativa para, a través de La Inmaculada, ganar el alto de la carretera Asturias con dirección a Eras de Renueva, lo que contribuirá a descargar la arteria principal de entrada por el norte.
Para poder experimentar esta realidad, antes tendrán que concluirse los trabajos de ajardinamiento, que cuentan con una factura de 180.000 euros y comprenden la instalación del riego, el arbolado, el césped y el mobiliario en los 21.000 metros cuadrados de zonas verdes. Este ha sido el obstáculo para la recepción del sector. El Ayuntamiento se negó durante el pasado año a recibir la titularidad de una urbanización que consideraba incompleta, acogido al argumento de que, una vez en su poder, el coste de las labores pendientes tendría que correr a cargo de las arcas municipales. La falta de entendimiento entre los propietarios y el consistorio condenó a la ciudad a ver la urbanización cerrada con vallas, mientras el tráfico se acumulaba en carretera Asturias y avenida Oviedo, debido a los trabajos que mantuvieron cortada Mariano Andrés para su reurbanización, sobre todo en horarios de salida y entrada a colegios y trabajos.
Pese a la vuelta a la normalidad, los vecinos mantienen su reivindicación de que sea abierto para dar un desahogo. Mientras, sólo sirve para pasear perros y que aterricen helicópteros del Sacyl.