Diario de León

Entrevista | Ángel María Fidalgo | Periodista

«Ahora en el candelero están personas de baja catadura moral»

Ángel María Fidalgo devuelve a la actualidad aquellos lienzos que logró de personajes relevantes del León más reciente; todo, a base de entrevista. Del León anterior a este que pisamos. Casi el mismo

Ángel María Fidalgo retrata a 34 personajes en su libro.

Ángel María Fidalgo retrata a 34 personajes en su libro.

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L. Urdiales | León
León

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Ángel María Fidalgo edita una parte del León reciente que, de tal, corre riesgo de perder la perspectiva. Recopila la historia de treinta y cuatro leoneses a los que colocó en el diván del periodista, extracto de una serie mayor que dio soporte a una entrega periodística que abarcó durante 16 años, entre 1986 y 2002, un espacio fijo en las páginas del Diario de León. Fidalgo, periodista, ofrece este repaso de memoria a aquellos personajes que a la vez que cincelaban su vida dieron forma a la colectiva de León.

-Sin ser pretenciosos, digamos que este extracto de 16 años de trabajo le coloca a la altura de los historiadores.

-En cierto modo relata la historia de gentes de una relevancia social en León, relevancia activa en diversos ámbitos de la vida leonesa. Aborda cuestiones biográficas, con detalles personales y humanos. Sí, a través de este libro se puede atisbar parte de León en esos años, entre los 80 y el siglo actual.

-¿La entrevista ha pasado a mejor vida?

-Es un género arqueológico en el periodismo. A mi juicio un error, pero es así. Un género que acerca al personaje al lector y a la sociedad, pero que ha dejado de practicarse por aquello del contagio de la urgencia que ahora se practica en todos los órdenes de la vida. Se descarta el periodismo de reflexión, no interesa. Pero creo que es perfectamente válido para trasmitir información.

-Alguna culpa tendrá el mensajero que descarta esa forma de comunicación, pausada, reflexiva.

-Quizá influidos por la misma urgencia que hay ahora instalada en la sociedad al periodista es al que no le conviene agarrarse a ese género para realizar su trabajo. No hay perfil de periodista que se sienta atraído por esa fórmula de preguntar y escuchar, porque tal vez no hay tiempo para ofrecer esa fórmula de periodismo.

-Más de cien leoneses a luz de gas; ¿cuánto le dejaron ver a Fidalgo de ellos?

-Capacidad de lucha; como de García Machado; otros fidelidad al secreto profesional, como Ricardo Gullón, que se ajustó a ese deber para no revelar las circunstancias de la muerte de Primo de Rivera. En otros casos, vale la aportación de vivencias personales, de personas ejemplo de superación ante las dificultades, como en el caso de Nila Martín Granizo, una persona de una grandeza extraordinaria que me escribió pasado el tiempo una carta de agradecimiento por la entrevista que supera con creces cualquier satisfacción por el trabajo realizado.

-¿Queda remesa en León para una segunda entrega de entrevistas? ¿Ve otro centenar de leoneses facultados para lo que exigen esos retratos de interior?

-Creo que ahora tendría dificultades para alcanzar aquello que logré; la sociedad ahora es más frívola, más huidiza, dedicada a cuestiones menos relevantes para el colectivo, más sujeta al materialismo, dependiente del dinero. Ahora en el candelero están personas de una baja catadura moral.

-¿Cuánta culpa se puede repartir entre sus entrevistados de lo que es León hoy en día, lo que pudo ser y no fue?

-No sé cuánta. Pero entre muchos sí que la hay. O por acción o por falta de ella; por confusión de lo que debieron atender como prioritario para León; gente que eludió sus responsabilidades, que fue acomodaticia y eludió tomar partido, creo que de una forma equivocada.

-Y entiendo por su perspectiva de casi cuatro décadas en el periodismo que parece difícil que estemos ya en el tiempo para escribir sobre tipex.

-No. León pueder ser todo o puede ser nada. Teníamos capacidad para estar diez pisos más arriba en el edificio del Estado. Pero seremos lo que queramos ser; depende de si trabajamos juntos por objetivos o nos dedicamos a la zancadilla. Esta tierra nos quiere mal a los leoneses.

-Leonés: persona nacida o que habita en el territorio de la provincia leonesa. Añádale lo que le falta.

-Individualista, desconfiado, poco emprendedor y nada amante de lo nuevo.

-Y luego están los de Astorga, que ven crecer la hierba.

-En Astorga, por aquello del cruce de caminos, comenzamos a viajar antes, por eso tenemos una visión más amplia del mundo, más allá de muros ficticios y fronteras inventadas. Hay otra lectura singular, por el grado a mayores del hermetismo que se traslada hasta el concepto de arquitectura popular, o la aplicación de la presunción de sospecha que se aplica hasta que no se demuestre lo contrario.

-Arrieritos somos; diga, ¿espera a alguien en el camino?

-No, no; no espero para encontrarme con nadie. Me defino más por el equilibrio, la humildad. No he generado cuentas.

-Volvamos a la perspectiva. Periodista desde 1973. ¿Qué quedó de aquel León?

-Empecé en el periodismo en la Transición. Había otro ánimo. Igual ahora hacía falta algo de aquel consenso, de aquella aportación que cada uno hizo de forma desinteresada. Falta eso; y sobra crispación. A todos los niveles.

-¿Seremos capaces de dejarle a la próxima generación el ejercicio de periodismo que nos confiaron? ¿Anima a los jóvenes a seguir esta vocación?

-No veo razones para aconsejar a ningún joven que elija la salida profesional del periodismo. Creo que no hace falta dar muchos detalles de cómo está la profesión y aventurar con certeza hacia dónde va, que es a peor. Lamentablemente.

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